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martes, 28 de enero de 2014

Números



Hoy hace un año que llegué a Sydney. Extraña coincidencia, esta es mi quincuagésimo segunda entrada en el blog. Una por semana. Anda que no ha llovido (en sentido figurado y literalmente) y a la vez, como a menudo ocurre parece que fue ayer.
En este tiempo he acumulado experiencias y vivencias como para escribir un libro (o un blog), encontrado y conocido amigos que volveré o no volveré a ver, adquirido nuevas habilidades y estrategias (aquí lo llaman skills y en el curriculum queda muy bien) pero sobre todo he aprendido inglés, ¡por fin!
No se da uno cuenta de cómo domina un idioma hasta que otra persona se lo dice. Persona que puede uno conocer o no: el último que me dijo que mi inglés era muy bueno fue un australiano borracho la otra mañana en la cafetería (y ya se sabe que los borrachos nunca mienten).
De Supermario en 3 minutos
En lo que respecta a escribir un libro, podría ser una colección de chistes y anécdotas, la última de las cuales es muy graciosa (de nuevo en la cafetería): esto es un chino que llega al restaurante y pide una tortilla de champiñones, el camarero le lleva un bocadillo de lomo por error y cuando regresa para pedir disculpas la situación es la siguiente:
Camarero (con una tortilla en la mano): Disculpe, ha habido un error, usted había pedido una tortilla de champiñones, ¿verdad?
Chino (con medio bocata ya en el estómago): No, si yo ya tengo mi tortilla aquí, no quiero nada más.
Por supuesto a Stephane (el actor en el papel de camarero) le faltó tiempo para venir a contármelo y aguántate la risa delante de los clientes…
De amigos ni empiezo ni acabo porque muchos más vendrán (y ya saben ellos quienes son) y en lo que respecta a los skills el mejor de todos es la capacidad de hacer de voluntario, que tengo más diplomas y camisetas de eventos que apuntes del curso (y eso que lo aprobé con sobresaliente, por si no lo había dicho antes).

Ahora que parece que mi visado se acaba igual me voy a Nueva Zelanda de turismo (que tengo visa para 3 meses) y alargo mi estancia en la otra punta del mundo un poco, pero tiene más pinta de que me volveré, como tarde a mediados de abril, aunque después de un año de reflexión siga sin haber pensado en nada concreto.
Supongo que, paradójicamente, me hacía tanta falta venirme aquí hace un año como falta me hace ahora largarme. 
Al final voy a ser uno de esos, como dice Sabina "porque no quiso ser estatua de sal le llamaban todos culo inquieto"
¡Quién me lo iba a decir!

jueves, 19 de diciembre de 2013

Decir que no

Si me conocéis, sabréis lo que me cuesta decir que no. Que se lo pregunten a Carlos y a Patricia, que me embarcaron en La Nave de Penélope y De qué color SOS, proyectos de teatro social en Madrid y Granada, mientras vivía y trabajaba en El Salugral (con una combinación de transporte publico y privado que en más un par de ocasiones obligó a mi madre a "acompañarme" al volante), o cuando vivía y trabajaba en Tetuán pero a la vez ensayaba para ir al festival de Almagro con el grupo de teatro de la Uni (con olvido de pasaporte, cruce en ferry y odisea para llegar a Ciudad Real).
Al teatro nunca podré decirle que no. Pero al trabajo si. Así que ayer, ni corto ni perezoso le digo al gerente de la cafetería restaurante, "mira, estoy trabajando en los cruceros por la bahía y no tengo vida, así que me voy"
¿Os lo imagináis? Yo tampoco. Lo que en realidad le dije fue más bien. "Te seré sincero, estoy cansado porque trabajo en los cruceros y me gustaría tener menos turnos en el restaurante, además ahora que vienen las fiestas tengo visitas de amigos y compromisos sociales así que no voy a poder estar disponible todos los días, espero que esto no os cause demasiados problemas"
BBQ con palillos
Supongo que soy un sentimental y le cojo cariño a la gente, al ambiente, al puesto de trabajo, tanto que la única forma de que me marche es cambiar de país, como hice en Italia, Marruecos o Bélg... ah, no, que en Bélgica lo que pasó es que el Cervantes no me renovó el contrato y de hecho ahí me quedé unos cuantos meses más sin trabajar.
Para quien lea entre líneas, "cambiar de país"... ¿querrá decir que se vuelve? ¡Oh, no! el pelma este regresa a España, dirán por ahí. O también: Espero que se deje ya en paz de tanto blog cuando vuelva, que se está poniendo ya un poco cargante.
Preguntado por esto diré que no tengo nada que añadir.
También fui a cenar a un restaurante cubano
Pero ya que os interesáis, esta semana he estado en un par de sitios increíbles, de barbacoa surcoreana en casa de Sun porque le conseguí trabajo en los cruceros y quería agradecérmelo y en el Palmer Co. un pub estilo jazz años 20 que es una auténtica pasada, de los mejores garitos que he visto en el centro de Sydney (por supuesto chic y estiloso, pero a la vez con un toque bohemio. Empata con el ya mítico Pichuco's australiano, que está en las afueras y sigue siendo el número 1 en el ránking de visitas (también porque de vez en cuando trabajo allí.

Las navidades se presentan ajetreadas, el hecho de que haya 30 grados a la sombra genera una sensación de 25 de julio más que de 25 de diciembre y el plan de los expatriados es reunirnos en alguna playa para bañarnos e ir de picnic. Más detalles y fotos en el próximo post. Felices fiestas... (con Freixenet o con McWilliams, que es el champán de aquí).
Ah, se me olvidaba, como paro poco por casa... está muy bonito el jardín y a veces subo y paso 3 minutos o así (el tiempo que tardo en tender la ropa).

sábado, 2 de noviembre de 2013

Y ahora, ¿qué?

Buena pregunta.
Y así podría acabar mi entrada de hoy, porque de respuestas, como siempre, ando algo escaso.
Por suerte me hago buenas preguntas, muchas y variadas, así que material para colgar el tercer post de la semana me sobra. Empecemos, como en la pirámide de Maslow, por el escalón más básico:
Los arbolitos primaverales cerca de casa
Desde hace ya tiempo, mis necesidades básicas aquí están cubiertas. Tan es así que me decidí hace algo más de tres semanas a mudarme al barrio rico. Para el que no dé crédito, aquí tengo unas cuantas fotos de muestra.
No contaba yo, sin embargo con un pequeño detalle: en el mundo hay mucha gente y algunos son propietarios de las casas en que vivimos de alquiler, y algunas veces a los propietarios les da por tener hijos que se van a vivir a Canberra y deciden volver. Y esos propietarios tienen buen corazón y no van a dejar a sus hijos sin un techo así que deciden que los inquilinos “esos que tan bien me venían cuando mi churumbel estaba en la capital” ahora sobran.
La cocina, superdotada
Resumiendo, que nos han largao del piso. Y ahora, ¿qué? A empezar de nuevo, que si búsqueda, que si mudanza, que si centro, que si periferia, que si apartamento caro con sauna, spa, gimnasio y piscina o casita en las afueras con parquecito y aire puro, que si 150 o 200 (o 250), etc. Y yo que soy un emprendedor nato y decidido, pues no sé qué hacer ni dónde mudarme.
A todo esto, el aviso me lo dan con 2 semanas de antelación y el evento de por medio, seguido de trabajos y exámenes toda esta semana; resultado: cero en búsqueda detenida de apartamento ideal. Solución, o escoger lo primero que se me ofrezca (incluyendo el apartamento del que huí en verano) o buscarme un hotel/hostal/casa de amigo mientras me dura la caza del alojamiento perfecto.
La bahía enfrente del parque al lado de casa
Una vez encuentre casa (la segunda necesidad según Maslow) podré pasar a la tercera, la afiliación, que tiene su miga. Dice wikipedia: amistad, afecto, intimidad sexual. No haré más comentarios, que ya os encargáis en facebook o en privado de afilar el cuchillo al respecto (en que hora se me ocurrió contar la anécdota de la brasileña)
El cuarto peldaño, el del reconocimiento y el éxito, ya lo tengo ganado: las notas son buenas, los profes me piropean y me han elegido de los mejores estudiantes internacionales del cole, aunque tampoco es que tenga mucho mérito, desde que he llegado aquí he asistido a más ceremonias y entregas de premios que la estatuilla de los Oscars. A cualquiera le dan un premio (y a cualquier cosa le llaman premio, ya os contaré si cae algo).
El comedor al lado de la cocina
Y el último, el de la autorrealización, dice Maslow (siempre según wikipedia) que se alcanza cuando se encuentra una justificación o un sentido válido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad, o sea el clásico ¿qué quieres ser de mayor? Bien, si alguien sabe lo que significa ser mayor y sobre todo sabe lo que quiere, mi más-lowiana enhorabuena.

Yo, por mi parte, os dejo con Búnbury.




jueves, 31 de octubre de 2013

Una en dos: Segunda Parte

 Y llegó el gran día, Bingo Schmingo! Y coincidía con el cumpleaños de mi madre, que por cierto, estuve hablando con ella toda la semana preocupadísimo por si me olvidaba de llamarla con todo el follón. Y ella, como es ella: “no pasa nada, Zó, tu si estás liao a lo tuyo y yo ya me doy por felicitada y hablaremos otro día”. Por supuesto, me acordé, pero vayamos por partes:

La previa
Como en los partidos de fútbol, el día de antes sólo se hablaba de Bingo Schmingo! Llevábamos vendidos a trancas y barrancas unos 80 billetes y cumplíamos justito el mínimo esperado. Además el presentador de la gala nos había dado la semana preguntándonos constantemente detalles sobre su papel e información sobre los juegos y actividades preparadas. Ahí nos pilló el toro, le dimos la información demasiado tarde y poco se pudo hacer para remediarlo.
Como anécdota curiosa, diré que el pollo en cuestión es amigo de una de las integrantes (o miembras) del grupo, que no es la coordinadora pero se ha pasado el semestre intentando serlo, y de ahí que hicieran grupo para criticar el trabajo de la coordinadora (o jefa) y de la responsable de logística.
Como soy muy diplomático, me tocó estar en el medio de la tormenta y si bien logré mantener la amistad con ambas, no tuve tanto éxito a la hora de acercar posturas y enterrar el hacha de guerra. Y como no fumo, ni hablamos ya de la pipa de la paz, claro.
Durante las 48 horas previas al evento, los interesados se multiplicaban y la lista de asistentes no paraba de crecer: el techo era 120 y parecía factible hablar de Sold Out. Y así fue, a las 8 de la tarde, la profesora ordenó cerrar la taquilla. La función podía comenzar.

El gran día
Pero antes, un poco de preparación. Llegamos a las tres de la tarde a colocar la sala, en la bolera que habíamos alquilado, de todo menos facilidades, y la peña pasando de nosotros. El caso es que preparamos una serie de mesas y sillas que acogían a 90 personas y añadimos algo más a los lados, hasta llegar a 100. Obviamente, a las 7 de la tarde, con los asistentes llegando en masa, nos tocó sacar más mesas y más sillas y preparar last minute todo lo necesario.
Saludando al personal
Por fortuna se nos ocurrió poner en las mesas unos cubos de Rubik como parte de la decoración (la idea del bingo era que fuese muy ochentero) y tuvimos a la gente entretenida destrozando los cubos hasta las ocho y media que empezó el show. Con la correspondiente media hora de retraso, como los buenos conciertos de rocanrol.
Y empezó la fiesta, y era estresante porque teníamos que recuperar el tiempo perdido, y el presentador era muy salao, pero un poco lento y aquello tenía pinta de que no se iba a resolver y en el descanso decidimos eliminar un juego y cuando regresamos no nos hizo caso y de mala manera tocó recortar los bingos y en el último tuvimos dos ganadores y luego la rifa, que había 10 premios y aquello parecía interminable.
Y para rematar, a la “coordinadora en la sombra” le dio por sacarnos a todos al escenario a saludar y marcarse un discurso de agradecimiento cuando ya estábamos 15 minutos por encima del final previsto y la mitad de la gente ya se había marchado de sus asientos. Y tras esta lamentable imagen, todo terminó

Pero la profe nos dijo que había estado bien, o sea, que no suspendo!

After party
Caput, capitis, claaaro
Tras el éxito a recoger y, si nos queda fuerza nos vamos de juerga. Venga, hecho, ¡vamos a darle vida! Total que me emociono para retirar mesas y sillas lo más rápido posible y en un clamoroso fallo de cálculo me estampo contra una puerta de cristal. Valiente imbésil.
Eso sí, aquí son de un exagerado que da miedo, llamando a la ambulancia y todo, como si esto fuera yo que sé.
Para vuestra tranquilidad, el golpe, en lugar de dejarme tonto (más de lo que estoy es imposible) me ayudó a recordar el cumpleaños de mi madre, ahí entendí por qué se dice caer en la cuenta y se acompaña con una palmadita en la frente.
Por supuesto, nada de fiesta, a casita a dormir y mañana será otro día.

lunes, 28 de octubre de 2013

Uno en dos: Primera Parte

En lugar de escribir una entrada y matar dos pájaros de un tiro, el clásico dos en uno, voy a dividir la entrada de hoy en dos capítulos, porque es fin de semana, porque llevo una semana de retraso y porque tengo bastantes anécdotas que contar (y porque me da la gana, que parece que hay que explicarlo todo, oye).
Llevaba como un mes con la cosa de preparar el evento, que si Bingo por aquí que si Schmingo! por allá, pero sin mucha gana tampoco.  ¿Cómo? Resulta que las guerrillas internas estaban desgastando un poco la ilusión del grupo y mi circunstancia personal tampoco contribuía demasiado, por implicación en varios fregaos que detallo a continuación:
El programa del taller
Me invitaron a un seminario-taller sobre cómo desarrollar posibilidades de prácticas en Sydney para estudiantes internacionales. Lo de siempre, trabajar de gratis para una empresa que luego no te contrata, con el agravante de que aquí no puedes quedarte bajo el estatuto de estudiante en prácticas a menos que las prácticas formen parte del plan de estudios (lo que significa exactamente lo que estáis pensando, que además de trabajar gratis, tienes que pagar las tasas del curso, que como ya os habré comentado son 10 veces más caras que para un estudiante local).
Lo mejor del taller fue el networking; conocí a algunos miembros de TAFE, la escuela en la que estudio, y que nos invitaron a un cocktail en la parte de atrás de la Ópera, que es posiblemente el lugar más increíble de la ciudad para ver el atardecer. Por supuesto, no tengo ni una foto para documentarlo porque “esa cámara tan guapa que tengo” pesa un riñón y da una pereza ir cargado con ella a todos lados que nunca saco buenas fotos.
Tras ello, y con 4 días de antelación, me llaman de TAFE dos veces (una mi profe de derecho, que es responsable de estudiantes internacionales; y otra la mujer que conocí en el taller) para invitarme a un encuentro con el evaluador que va a otorgar el premio a la mejor institución educativa para estudiantes internacionales de Australia: Un almuerzo-presentación de las virtudes de la escuela en el que querían incluir algo exótico como la presencia de estudiantes que verificaran el discurso oficial.
Peliculón: La gran belleza
Posibilidad de meter baza en la charla: menos del 1%. Cuando me preguntaron, contesté lo mejor que pude (sin mencionar la odisea inicial de tener que cambiarme de curso que tan graciosa me parece ahora) y me dediqué a disfrutar de la comida, que el restaurante de la escuela es muy bueno.
Y para rematar, las prácticas en el Festival de Newtown, que son todos los miércoles de 9 a 5, el trabajo en el café-restaurante que es sábados y domingos, el festival de cine italiano (que fui a ver La gran belleza y me gustó mucho), ayudar al resto de compañeros del curso con sus eventos…
Total, que llegó el día del evento y todo lo tranquilos que estábamos todos se nos pasó de golpe con el frenético sprint final... Pero eso es materia de otra postal.

miércoles, 16 de octubre de 2013

EnCasillaDos

El otro día escribí el post más divertido de la historia de los blogs (o blogues) porque me quedé tirado en la calle después del trabajo sin llaves de casa y como único entretenimiento tenía el móvil. Fíese usted de las nuevas tecnologías... Por supuesto todo lo que escribí se perdió en el agujero negro digital donde van todos los documentos buenos que tienen la suerte o desgracia de no ser guardados en el disco duro. Podríamos hablar del aborto digital pero tampoco estoy tan enfadado como para escribir una tesis al respecto.
Los compis de clase, ayudando en la difusión #fotosquenovienenacuento
Lo que contaba entonces, con mucha más gracia que ahora, era la incómoda situación de quedarme sin llaves de casa dos días seguidos y la mala suerte de vivir con nada más que otras 3 personas (posiblemente lo único que echo de menos de mi casa en el centro es que se podía entrar a cualquier hora con o sin llaves).
El caso es que la primera semana en mi nueva morada me deparó una serie interminable de eventos en el centro y los alrededores de Sydney, por lo que tampoco he tenido tiempo para descubrir el barrio.
Si a eso le sumamos el ajetreo del mes de octubre con el evento y el voluntariado en el Festival de Newtown el resultado es que lo único que he ganado con el cambio son unas piernas duras como el acero, porque me paso el día cruzando el Harbour Bridge en bicicleta (de momento despacito y viendo como todos los demás ciclistas me superan sin despeinarse mientras yo sudo como un pollino).
Creo que también contaba en el post que nunca publicaré algo sobre la quinceañera situación de que una chica brasileña me diera su numero de teléfono escrito en un papelito a la salida del autobús, sobre el excelente paquete de productos italianos que me agencié en el Festival de Cine Italiano (Barilla, Lavazza, y tantas otras marcas de similar caché) y la posible visita del próximo viernes al equipo de fútbol de Sydney, con la intención de echarme una foto con Alessandro Del Piero.
La reflexión, visto que el post de entonces trataba de nuevo desgraciados avatares de mi vida, es que estoy encasillado, tanto como Antonio Resines (o su alter ego Carlos Escaño) y tanto como empanadillados estaban aquellos cómicos. Y la moraleja es que las entradas más divertidas son las que se escriben en el momento, sin darle muchas vueltas (por cierto, estupenda excusa para dilatar mis posts semanales).
Oíiiii, fijaT!

viernes, 4 de octubre de 2013

El tiempo, de su pérdida y de sus caprichosos cambios

Hoy voy a hablar del tiempo
¿Otra vez de vacaciones? ¿Cómo vives? Pues, honestamente, tampoco tan bien, porque llevo dos semanas de sol y calor en las que no he pisado la playa. Y por si fuera poco, el único día que tenía libre lo dediqué a la mudanza.
Me ocurrió como aquella vez que fui a Bondi: había quedado con mi nueva compañera de piso para que me diera las llaves en la puerta de su trabajo, puse la dirección en google maps y me acordé de lo que quise. Estación de St Leonards, sales y giras a la derecha, hasta que llegas al cruce con Oxley St, sencillísimo.
Primer error, como se puede ver en la imagen, no hay que girar a la derecha, a menos que uno salga de la estación de St Leonards antes de llegar a ella. Resumiendo, que me fui hasta más allá del hospital a las 12 de la mañana bajo un sol de justicia hasta que acepté que había caminado por demasiado tiempo.
¿Qué le hace a uno tomar estas decisiones? Posiblemente influya el hecho de que a la salida de la estación había una plaza grande, que eso ya desubica, o que, como en las películas el camino correcto implicaba subir una cuesta, mientras el giro equivocado era un agradable paseo sobre el llano, con parquecito incluido.
O quizás el calor extremo, que me nubló las entendederas.
Pensaréis que aquí acaba todo. Pues no, apenas dos días después nos reuníamos los del grupo del bingo, para organizar el evento en la bolera que hemos alquilado para la ocasión. Premisa: estoy harto de pasar por ahí, porque el bar de Pichuco queda justo enfrente.
Primer error (o segundo) tomar el autobús equivocado. Solucionable si me hubiera bajado a tiempo, pero lo hice una parada después. Y entonces, en lugar de desandar el camino como haría cualquier persona que no sabe dónde está, me dio por aventurarme a "buscar un atajo". No me preguntéis qué camino escogí, si torcí a la derecha o a la izquierda, si norte o si sur, porque cuando me bajé del autobús llovía a mares (segundo o tercer error como imaginaréis es no llevar paraguas ni chubasquero alguno). Consecuencia de este espontáneo temporal fue que ningún osado peatón salió a pasear al perro o comprar la prensa, por lo que mi atajo se convirtió en un interminable infierno...
Hasta que amainó y encontré a dos ciclistas. Con su Iphone me indicaron lo que hacer (para mí que me hicieron dar un rodeo porque tardé en llegar 20 minutos, pero tampoco estaba yo como para desobedecer las órdenes supremas de Google Maps.
Por último la esperada mofa atmosférica, tras más de media hora de intensa tormenta, apenas llego a la bolera para de llover. En Italia me llamarían Fantozzi.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Unas prácticas muy prácticas

¡Ya estoy de vacaciones!
Y vosotros diréis, ¿otra vez? Pero, ¿qué pasa? ¿En Australia no se estudia o qué?
Tienen por aquí un sistema escolar que prevé dos semanas de vacaciones entre cada evaluación y dos grandes bloques de vacaciones entre cada semestre.
Yo de momento he tenido vacaciones breves en Abril, cuando vino Pepe y nos fuimos a Tasmania, vacaciones largas en invierno (verano español) cuando nos fuimos de tournée en caravana y las de ahora, que son breves.
De momento no he preparado nada más que una posible visita de uno o dos días a Canberra, porque el evento se acerca y me toca buscar sponsors. Además, el miércoles pasado empecé las prácticas en el Festival de Newtown.
Un poco de publicidad del Festival
El Festival es una pasada. Lleva funcionando 35 años y es una de esas pequeñas ideas que nacen de una comunidad desfavorecida que cree en la solidaridad, empieza con un picnic para los vecinos y acaba reuniendo 80000 personas en el parque, 300 chiringos de comida, artesanía y vida sana, 4 escenarios con música, baile y performances... En fin, uno de los eventos del año en la ciudad.
Y ahí dentro he acabado yo, un poco de rebote, porque una compañera de clase sugirió mi nombre cuando la organizadora comentó que les hacía falta otra persona. El Festival es el 10 de noviembre, así que después del evento, que está previsto para el 25 de octubre, no voy a tener tanto descanso como me parecía.
El poster, sin los sponsors, claro
A propósito del evento para el curso, ya tenemos el póster oficial, hecho por una compañera del grupo que es diseñadora gráfica y de estas cosillas algo entiende. Ahora nos toca vender los tickets para que vengan 120 personas, ¿quién se apunta a venir a Australia a finales de octubre?
Por otro lado, me estoy preparando para grandes cambios, dejo el edificio que me ha acogido durante los últimos ocho meses en literas chirriantes con compañeros de todo tipo (desde mandango hasta el traficante de galletas coreanas, que por cierto todavía se acuerda de mi y nos trae bolsas llenas de galletas cada 3 semanas) por una casa en el barrio norte, pasado el puente de la bahía.
Aún quedan muchas cosas por hacer y la mudanza no será hasta el 7-8 de octubre, pero cambio el bullicioso centro y las convenientes ofertas del barrio chino por la tranquilidad de la vida de barrio australiana, con su parquecito para hacer barbacoas y sus vistas de la Ópera desde el otro lado del puente.
Me llevo la bicicleta, que intentaré convertir en mi medio de transporte preferido, y ya he medido lo que tardo en llegar a los sitios: media hora al colegio, 45 minutos a las prácticas de Newtown y 1 hora al Pichuco's australiano donde sigo de voluntario de vez en cuando.
Si la uso de verdad voy a echar unas piernas que ni Eddy Merckx, porque ¡menudas cuestas hay en Sydney!
La Ópera, desde el otro lado


viernes, 13 de septiembre de 2013

Multitasking

Está de moda, dicen, eso de ser multitasking: Lo que viene siendo polivalente y capaz de simultanear tareas. Aunque se diga que los hombres no son capaces de hacer dos cosas a la vez, el célebre requisito del multitasking es indispensable y poco a poco se va imponiendo.
Mi primer capuccino
Hasta uno, que hace poco pensaba que no era capaz de gestionar dos proyectos simultáneamente (me refiero a mi mismo) se da cuenta de que puede y entonces llega el abuso: como puede con el curso de eventos, empieza a trabajar en una cafetería restaurante (que la vida está muy cara), por si eso no bastara, se apunta a hacer unas prácticas en el Festival de Newtown (por fin algo que tiene que ver con mis estudios, ya lo contaré con detenimiento próximamente) y para rematar se apunta uno al curso de barista para aprender a hacer cafés (bien sé yo lo que me lo hubieran agradecido Matías y David el año pasado en el Salu).
De todas formas, tampoco soy tan multitasking como parece, porque ahora mismo estoy intentando escribir esta nueva entrada mientras veo Batman, el caballero oscuro en inglés con mis compañeros de piso y ni me estoy enterando de la película ni sé muy bien de lo que estoy hablando aquí.
Y todavía me queda tiempo para salir por ahí: no de fiesta, que uno ya tiene una edad y hay que cuidarse, pero si a tomar algo con los compañeros del trabajo en uno de los bares de moda de Sydney: O Bar.
Lástima de cámara de fotos...
Es un elegante y distinguido local en el piso 47 de uno de los rascacielos del distrito centro  (CBD, como dicen aquí). Lo que tiene de particular es que el edificio es circular y la zona del restaurante gira alrededor del bar, para que pueda uno echarse una foto con el puente de fondo.
Un capricho que no se puede uno permitir todos los días, porque la broma cuesta un ojo de la cara (menos mal que el zumo de piña no es muy caro en ningún sitio, aunque la calidad sea discutible.
Y por último, para cerrar el repaso de la semana, el examen de contabilidad, que me ha salido bastante bien la verdad y que ha puesto la guinda a una semana de entregas y de actividad académica loquísima. La semana que viene acabamos con el papeleo y empezamos con la promoción del evento en sí. Como aperitivo, os dejo aquí el logo del evento más esperado de Sydney desde las olimpiadas.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Jornada de Puertas Abiertas

El de los brazos en jarras soy yo #fotosquenovienenacuento
Hoy tengo muchas formas de empezar este post, tantas como veces he intentado esta semana escribirlo y no ha habido forma. Al final me ha ocurrido lo que venía evitando desde que comencé: publicar el domingo. Será psicológico pero ocurre con el domingo que ya no hay marcha atrás, como se te vaya un poco de las manos, la semana se perdió.
Dejé a medias (en realidad apenas esbozado) el relato de las vacaciones y lamento postergarlo aún, pero tengo que hablar del Open Day  del pasado 31 de agosto en la escuela donde estudio (Ultimo TAFE, por si alguien se anima).



Como miembro que soy de la asociación de estudiantes me involucré activamente en la organización del día, tanto que el sábado a las 7 de la mañana ya estaba en el cole cargando y descargando mesas, flyers, regalos y demás material. Después de un par de horas de preparación, en las que la gente me preguntaba dónde iban las cosas (no sé, debo tener cara de folleto informativo) dio comienzo la jornada.
El taller de maquillaje y peluquería también tuvo tirón
El Open Day es un invento para promover las diferentes áreas de estudio que tiene TAFE, un poco como el Día E del Instituto Cervantes es para festejar y promover el español o como la Jornada de Puertas Abiertas del Salugral es para disfrutar de ese recóndito balneario del valle del Ambroz. Todo esto viene al caso porque llevo, con este, 4 años de jornadas de puertas abiertas, pero el sábado me lo pasé como nunca.
Aunque por la mañana estaba más aburrido que una mona en la rayuela (que trataba de conseguir que la gente jugara y regalar premios con el logo de la asociación de estudiantes a cambio), por la tarde me desplazaron al stand de tatuaje temporal. Yo, que nunca he sido un artista y para las manualidades peco en exceso de manazas, me pasé 4 horas pulverizando tinta en los brazos y piernas de la gente, que extrañamente se iba encantada con el resultado.
Algunos pocos osados querían tatuarse el culo
Yo lo disfruté como un niño con un cuaderno de esos que vienen en blanco con las zonas separadas para colorear (porque tenía varios patrones de tatuaje, claro) y el responsable del curso de spray painting, que está pensado para pintar coches, no personas, nos dijo que retendría nuestros datos para próximos eventos
Por último, añadiré que el miércoles voy a reunirme con la responsable de un festival de barrio para hacer unas prácticas con ellos (gratis, se entiende). Pa’ que luego digan que Australia no es un país lleno de posibilidades.

miércoles, 24 de julio de 2013

Informe semanal

Le pasan a uno tantas cosas en una semana que nunca se sabe por donde empezar. Si no me creeis, intentadlo, ya vereis.

En esta semana me he dado cuenta del tipo de post que mas me gusta publicar en el blog: las entradas-balance. Me gustan tanto que a veces no tengo siquiera elementos, distancia y perspectiva para hacer un balance pero lo hago de todas formas. Eso debe ser muy posmoderno, me imagino.
El motivo de mi reflexion sobre el blog que llevo lo ha ocasionado una recomendacion en LinkedIn: Pablo, un creador y artista grafico que conoci en Bruselas me envia una recomendacion (endorsement) de blogging, o sea que soy bloguero. Pues me ha hecho mucha ilusion.
Y ya que estamos de recomendaciones, a mi me gustaria recomendarle a todo el mundo los grupos de whatsapp. A lo mejor no vale cualquier grupo, pero los que yo tengo son geniales. Lo que mas me gusta de los grupos de whatsapp es entrar una vez por semana y descubrir que El canalillo tiene 348 mensajes no leidos y el Martes loco 97 (es normal, porque en uno hay 200 miembros y en el otro 5 o 6). Oye, me paso 10 o 15 minutos sin parar de reir, a veces por bromas o referencias que no entiendo hasta que acabo de leer todos los mensajes.
En otro orden de cosas y por continuar el repaso de la semana os confesare que si aun no teneis noticias de las vacaciones y no he publicado fotos del viaje en caravana del que tanto hable hace ya un mes o mas, eso se debe a que el ordenador no me funciona muy alla y estoy pendiente de que me lo formatee o revise o arregle (o lo que sea que le haga falta) un amigo de mi compi de piso. Y preparaos porque hay viaje para 3 o 4 posts por lo menos.
Relacionado con esto, os hago una confesion: en ocasiones escribo el blog desde la biblioteca. El lector avezado ya se habra dado cuenta. Se trata de entradas en las que no aparece esa letra tan nuestra que es la n con una rayita encima y, sobre todo, carecen de acentos (pero creo que ya pedi perdon por ello en otra ocasion).
Continuando con el repaso, subrayo que ya he vuelto al cole, y tiene pinta de que este semestre va a ser duro y va a irse volando. El evento que organizaremos esta vez es una noche de Bingo ambientada en los programas de la tele de los 80 (que contenta estaria Delia participando en este revival a la australiana del 'Un, dos, tres' o de 'La ruleta de la fortuna'.
Por lo demas, novedades familiares que muchos conoceis y otros muchos no, asi que no revelo (porque Informe Semanal no es Gente ni el Tomate).
Y nada mas...

viernes, 21 de junio de 2013

De las vacaciones y otros problemas horarios

La semana pasada terminé el curso, pero entre el trabajo, el voluntariado en el festival de cine y que se marchaba mi vecino a Perth, hasta el lunes no tuve tiempo para pararme a observar lo que se avecina. Y evidentemente el lunes no hice nada, ni siquiera observar.
Me estoy aficionando a los mapas
Después de haber perdido un día a lo tonto (que hay que ver lo que se agradece, oye) me entraron los nervios: tener un horario ayuda a organizarse (nunca pensé que lo diría, con lo que yo he sido) y tener vacaciones con obligaciones sueltas (que si trabaja, que si renueva el visado…) es muy complicado.
Solución: irse de vacaciones de verdad. El plan, un esbozo: alquilar una caravana y conducir hacia el norte, pararnos donde nos apetezca y, como mucho, subir hasta Brisbane, que está a 10 o 12 horas de Sydney.
Para llevar seis meses estudiando eventos, no he aplicado mucho los conocimientos adquiridos, es más, diría que la ley de Murphy es el lema que mejor se adapta a este concepto de vacaciones: si algo puede salir mal, saldrá mal.
Empezando por el tiempo, que le ha dado ahora a Australia (y en particular a Sydney) por enfriarse como si estuviéramos en invierno, ¡qué cosas! Resulta que nos íbamos con la idea de descubrir las mejores playas de la costa Este y me temo que nos tocará verlas con anorak.
Siguiendo por la caravana, que es una gran idea (3 en 1: casa, coche y comida) si te puedes duchar, pero con el frío que hace no creo que utilice esas célebres duchas públicas que dicen que hay en las estaciones de servicio y que mi vecino (el que se ha ido a Perth) se ha encargado de describir como el modo más seguro de ver serpientes en libertad.
Lo que nos creemos que nos espera
Y terminando por el carnet de conducir, que evidentemente no metí en la maleta (¡para qué, si total no voy a conducir en Sydney, que van todos por el lado contrario!) y deja a Hannah, mi excompi de piso como única conductora. Se podría pensar positivamente que por lo menos es inglesa, pero, casualidades de la vida, se sacó el carnet en Alemania con lo cual tampoco tiene la ventaja de conducir por la izquierda.
Para rematar, ayer, antes de publicar este post, me escribieron de la asociación de estudiantes que si quería participar en un seminario de estudiantes internacionales que se celebrará del 8 al 10 de julio. Me lo he pensado, pero ximo me ha terminado de convencer, porque poniendo en la balanza 8 días de vacaciones desorganizadas contra 3 de aburrido seminario no hay color.

Cocina hispano-bengalí

En agradecimiento, le dedico esta foto (a ximo y a quienes, como él, no tienen facebook y no han visto todavía esa obra maestra de la cocina que fue la paella que nos marcamos para despedir a mi vecino, el mismo que se fue a Perth y nos contó lo de las serpientes en las duchas públicas.

viernes, 14 de junio de 2013

A lo loco, a lo loco...

... hay que ver como vive Zosimito.
Me imagino que es lo que pasa cuando uno llega a un sitio nuevo, no tiene nada que hacer, siempre piensa que tiene tiempo libre para todo y al cabo de unos meses se da cuenta de que ha creado una serie de vinculos y tejido una tupida red de contactos que mantener se torna una empresa titanica.


Dejo los rollos y voy al tema. Tengo la sensacion de estar viviendo 3 o 4 vidas a la vez, un poco como le pasaba en Torino a mi compi de curro Andrea: estas dos o tres ultimas semanas han sido freneticas, con el curso aun por terminar (sabre los resultados pronto, pero vamos, esta todo aprobado con nota), los dos trabajos empezados (el de camarero con mucho estres y muchas horas porque habia un festival de luz y color al lado de la Opera y la gente venia a comer y cenar sin parar), el voluntariado en el festival de cine de Sydney (con sus correspondientes invitaciones para ver pelis gratis) mudarme de casa (para ahorrarme los dineros y los disgustos que me daba el casero) y el intento de no olvidarme de tomar nota de todo para el blog.

La foto de las 4 de la tarde
El curso acabo el miercoles, aunque me queda ir a clase el miercoles que viene a ver resultados y demas, y para celebrarlo, a una de mis compis de clase le dio por preparar gelatina con alcohol. Graciosamente confeccionada en vasos de chupito de plastico, asi se presento en clase y despues del ultimo examen empezo la fiesta. Estamos hablando de las 2 de la tarde. Bien, en la foto eran apenas las 4, yo me tuve que ir a las 5 porque hacia de voluntario en el festival de cine, pero ahi seguian todavia bebiendo.
Puede sonar normal, bebian a gran velocidad, pero eso tambien se hace en el pueblo, por ejemplo. Lo que no es normal es la forma que tienen de beber: mezclarlo todo, lo barato con lo caro, alcohol duro con cerveza ycon  la gelatina esa (que debia saber a rayos a juzgar por sus caras...).
En fin, que lo pasamos bien y que nos volveremos a ver el mes que viene.

La terracita donde trabajo
El trabajo de editor de la App (me ocupo de mapear el instituto para que los recien llegados no se pierdan) es muy relajado o yo por lo menos me lo tomo asi... Quiza deberia darle un poco mas de vidilla.
En cambio, los horarios del trabajo de camarero son una odisea porque compatibilizarlo con el voluntariado y las clases es casi imposible, asi que a los jefes no les doy mas que problemas a la hora de cuadrarlo todo. Ya le voy cogiendo el aire a la terraza (ahora que es invierno) y espero darle aun por un tiempo, aunque he descubierto el trabajo que quiero hacer:quiero cortar los tickets en el cine. No es ni siquiera venderlos, ni tampoco hacer de acomodador. Se coloca uno a la entrada del cine, le dan el ticket, lo rompe por la mitad y le indica a la persona en cuestion la sala a la que tiene que ir. Pues vaya mierda de trabajo, pensareis, y no os quito razon, pero cuando le pregunto al chaval que esta trabajando alli que cuanto cobra y me dice que la hora a 21 euros, entonces es cuando alucino.
Y yo que pensaba que de camarero se cobraba bien...


jueves, 30 de mayo de 2013

Trabajo(s) o las desgracias nunca vienen solas



Es una lástima que Elisabeth y Charles no puedan venir (y no me refiero a la Reina y al Príncipe de Inglaterra si no a sus españolas y castizas versiones) pero las desgracias nunca vienen solas. 
El panda de LostOnCampus
Lo que he descubierto en estos últimos días es que el dicho no es tan negativo como parece, al contrario, las desgracias vienen acompañadas de y reemplazadas por buenas noticias; en mi caso con perspectivas de trabajo (ya era hora) que se vislumbran en el horizonte cercano.
El martes fui a una sesión formativa para convertirme en Campus Editor  que suena muy bien y quiere decir que voy a estar unas 5 o 6 semanas recorriéndome los edificios del College  y tomando notas y fotos de ellos para enviar toda la información a los desarrolladores de una App para móviles que se llama Lost on Campus (muy útil para los que llegan de nuevas y no saben dónde están las clases y las oficinas). Si os la queréis descargar es la que tiene un oso panda como icono.
La App del buen rollo
El trabajo parece fácil, y lo mejor de la sesión del viernes es que nos regalaron un llavero de oso panda que tiene un botón que le ilumina los ojos como si fuera una linterna y le hace emitir un  gruñido bastante inquietante. También nos dieron de comer gratis y nos dijeron que nos pagarían las horas de formación como si fueran de trabajo. Todo ello en regla, con papeles y firmas.
Y  hoy recién regreso de un trial como camarero en una panadería/cafetería del centro. He estado tres horas llevando y trayendo platos y cafés y les he debido gustar o les hará falta gente, porque me han llamado para que vuelva mañana. Las condiciones del pago son mas vagas en este caso (vamos que el tipo no me ha dicho ni si voy a cobrar ni cuánto) y como trabajadores del sitio tenemos un descuento del 50% si queremos comer allí durante la pausa.
Así las cosas, de aquel post en el que suspendía el apartado trabajo he pasado a recuperar con nota (o al menos eso parece, no lancemos las campanas al vuelo) y además justo cuando el curso ya casi se ha acabado y me quedan nada más que 3 exámenes y 2 trabajos para terminar.
La panadería cafetería donde quizá trabajaré.
Mientras tanto, para no perder la costumbre, sigo voluntarieando siempre que puedo (la última fue en la feria del libro, una experiencia muy formativa que además parece que traerá buenas recomendaciones, ¡¡yuju!!) y participando en la asociación de estudiantes (de hecho lo de campus editor me salió a través de ello).
Me da la sensación de que últimamente tengo poco tiempo para escribir post y acabo contando muchas cosas mezcladas en poco espacio (no sé si será más entretenido o más aburrido, ya me contaréis) y cambio de tema sin preocuparme mucho de enlazar las cosas.
En fin, cambiando de tema, estoy mirando casas para cambiarme, pagar menos, y de paso tener un casero más decente que se preocupe de tener la casa presentable, porque la nuestra ha estado, por orden:
2 meses sin aspirador
4 meses con una nevera que funcionaba como un congelador
2 semanas casi sin luces en la entrada y la cocina y
 desde que he llegado con la puerta del baño rota (la cerramos encajando una toalla vieja)
Y a todo esto yo llevo 10 o 15 días sin llave del portal, (me la perdió un compi de piso, pero el cachondo no me ha dado la suya). Así que, para entrar, tengo que llamar al telefonillo o colarme con algún vecino (y como la llave está programada para que te lleve solo a tu planta, bajarme en la planta del vecino y tomar las escaleras para llegar a mi piso, es como jugar al escondite conmigo mismo).
La verdad, no sé si cambiarme, porque echaré de menos esto y no tendré historias que contar en el blog… ya veremos.