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jueves, 16 de enero de 2014

Otra de las mías



¿Os acordáis del famoso Carlo Rossi?
Para algunos no hará falta más, a los demás os diré brevemente que era un tipo que me pidió 20 euros en Turín para ir a su casa a coger las llaves del gimnasio con la excusa de que era el famoso boxeador Carlo Rossi.
La sala de no-estar





¡Qué ingenuidad! ¡Qué candor! Y ya tenía 20 años, pero el tipo me tongó igual (aunque eso sí, me dejó su reloj, que parecía muy valioso pero era un Carretier fabricado en China o en casa de Rossi.
Después de esta y otras cuantas aventuras similares, cualquiera podría pensar que he aprendido y ya no me timan, pero no es así, sigo creyendo que la gente es buena y me llevo chascos, ¡qué le vamos a hacer!
La última a propósito del piso. Éramos dos a compartir, vino mi ex compañera de piso a pasar unos días, encontró trabajo en la panadería de al lado y decidió quedarse un mes y medio. Intentamos hablar con la casera para que nos dejara ser tres pero el primer acercamiento de posturas salió rana, así que me busqué rápidamente una habitación para pasar un mes.
El agradable jardín, trasero
No os cuento lo difícil que es encontrar algo barato y por breve tiempo, pero os lo imaginaréis. Después de unas cuantas llamadas y mensajes que acabaron en nada y ya con el agua al cuello, me responde un tipo (Helman) que resulta ser español (Germán, supongo), me lleva a ver la casa y me enseña solo el cuarto.
El cuarto no estaba mal del todo, y medio limpio. Pero cuando vi el resto de la casa (obviamente después de haber pagado la fianza) casi me desmayo. De hecho si no lo hice fue por miedo a coger una infección en esa pocilga que el tipo con mucha gracia decía en el anuncio que era “un piso totalmente renovado, y pintado, como nuevo”
Además, el cuarto daba a la vía del tren, por lo que desde las 5 de la mañana había un ensordecedor ruido de trenes pasando por la ventana. Conclusión: que le dije al baranda que yo pasaba del tema y que me iba de allí (y que de paso me devolviera la fianza).
Me dijo que sin problema, y nunca más se supo. Como yo soy un tipo listo, con recursos, le dije a mis amigos que llamaran como interesados en el piso y así me presentaba yo para hablar de lo mío. Resultado: se inventó que había estado de vacaciones y me dio un número al que llamarle para quedar. Entre que no responde y que yo no insisto, seguimos como estábamos.
La cocina. Cucarachas en la nevera que os ahorro
Y ahora, estilo Víctor, os dejo unas fotos de la maravillosa casa, cortesía de Dinah.
El cuarto de baño, totalmente renovado
La repisa para poner el cepillo de dientes, limpísima

jueves, 26 de diciembre de 2013

La comuna



No sé si tendrá que ver algo el hecho de que mi familia paterna tenga un hotel, o el que mi abuela materna se pasara los inviernos preparando tortillas para un regimiento (entre primos, parientes, amigos y allegados) cuando se iban a esquiar a la sierra de Madrid, o que en mi casa desde pequeñitos siempre tuviéramos familia y amigos que se quedaban a dormir o la suma de todo ello; sea como fuere, el caso es que soy muy hospitalario.
Siempre lo he sido, por ejemplo en Turín cuando vinieron los chicos del barrio a la casa de los pitufos, o en Baños cuando medio Madrid vino a pasar las fiestas y mi tío bautizó el piso con el título de este post.
Ahora, que vivo en un espacio pequeño y bastante limitado de recursos me temía que no habría sido capaz de organizar las navidades, sin embargo esta Nochebuena 6 personas cenamos en casa y 5 nos quedamos a dormir.
Hannah y Cristina, ex compañeras de piso que se marcharon hace unos meses y me avisaron de que regresarían por Navidad, se presentaron con dos amigos, Dinah desde Melbourne y Chris desde Francia para unirse a la fiesta.
Afortunadamente la confianza da asco y fueron ellas las que cocinaron porque la primera sorpresa de la Nochebuena fue que me tocó trabajar por la mañana en el café y la cachonda de la jefa decidió que iba a ser un día tranquilo así que le dio libre a casi todo el personal. Total, que desde las 7 de la mañana a las cinco y media de la tarde estuve metido en la cafetería.
Mientras, las chicas hicieron la compra, prepararon el menú y decidieron el lugar de la cena (que no era otro que el jardín del que ya os hablé, donde tenemos una mesa grande tipo picnic o merendero). Pasta fresca hecha en casa y tiramisú para desafiar a las circunstancias.
Cómo consiguieron prepararlo en una casa que carece de mesa para estirar la masa, de olla para hervir la pasta y de cafetera para preparar el café es un misterio que aún hoy se me escapa, por mucho que lo viera con mis propios ojos.
Pero si ya se junta con que Dinah se trajo la guitarra y Chris nos confesó que tocaba en dos grupos antes de venir, la fiesta solo podíamos acabarla cantando Wonderwall como en el Karaoke (o incluso peor).
Se veía venir la lluvia, y el 25, que queríamos ir a la playa de barbacoa, amaneció el diluvio. A pesar de todo, fuimos a casa de los amigos de un amigo de un amigo, que organizaron una barbacoa navideña muy simpática. Echamos la tarde y nos volvimos a casa a ver una peli porque con la que estaba cayendo, no teníamos el cuerpo como para mucha celebración.
Bien como experiencia, pero eché de menos la clásica e interminable partida de mus con los primos.

martes, 10 de diciembre de 2013

Las oportunidades

“A veces, esperando, las oportunidades no se ven”

Quería haber escrito el post esta mañana pero no tuve tiempo. Por la tarde fui a la asociación de estudiantes porque aún tengo que entregar unos papeles para que me den un certificado y la responsable me hizo la pregunta del millón. ¿Qué piensas hacer ahora?
En estos días, con el regreso de Hannah, estoy acariciando la idea de otro road trip, esta vez con destino a Melbourne, y con un poco de suerte sin coche destrozado y consiguiente penalización. Sería en febrero porque diciembre y enero los pasaré en Sydney, ahorrando para este y otros posibles viajes y disfrutando los eventos que se avecinan: los fuegos artificiales de fin de año y el concierto del día de Australia (que trae a lo más granado del panorama musical, o por lo menos a los que están dispuestos a venir hasta Australia).
La pregunta iba con segundas, porque lo que quería saber la mujer era si yo estaría disponible para un par de propuestas: ejercer de “embajador” y glosar a los nuevos estudiantes las ventajas y posibilidades de participar en la asociación de estudiantes, participar en el comité que organiza las jornadas de  y ganarme unos dineros empaquetando el regalo de bienvenida de los nuevos estudiantes (una bolsa con un diario, un bolígrafo, un llavero-linterna – esta fue idea mía – y un bloc de post-it).
Y de paso intentar venderme los cursos de Tafe que podría hacer si decido prolongar mi estancia con otro visado de estudiante. Muy interesantes, para qué nos vamos a engañar, pero más interesante sería que me saliera un trabajito bueno como el de Daniel, de lunes a viernes, de 10 a 14, que me pagaran 2500 al mes…
Hay quien dice que van a Roma...
Sin embargo, lo que encuentro son voluntariados marchosos, en los que no me pagan pero me lo paso bien, los dos últimos son, el pasado fin de semana en el parque olímpico con motivo de las carreras de V8 Supercars, que incluían una gran variedad de coches que no sabría distinguir (parecidos a Fórmula 1, parecidos a coches de Rally, parecidos a los Micro Machines…
Hubiera sido más divertido sin tener que trabajar porque me habría podido quedar el fin de semana viendo todas las carreras (aunque eso me hubiera costado perder al menos un 60% de capacidad auditiva) o el madrugón no me habría costado un susto como el que tuve en el tren (que me olvidé el móvil en el asiento y me fui tan contento a casa, suerte que es cutre y está roto, porque gracias a eso lo encontraron en la estación siguiente y lo pude recuperar).

Y el mega evento que todos estábamos esperando, ¡¡Fin de Año!! Me han ofrecido estar en el punto informativo el día 31 por la mañana y a cambio me dan una entrada para ver los fuegos artificiales en primera fila, en la tribuna  reservada para la gente que paga. A ver si lo grabo en vídeo.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Y ahora, ¿qué?

Buena pregunta.
Y así podría acabar mi entrada de hoy, porque de respuestas, como siempre, ando algo escaso.
Por suerte me hago buenas preguntas, muchas y variadas, así que material para colgar el tercer post de la semana me sobra. Empecemos, como en la pirámide de Maslow, por el escalón más básico:
Los arbolitos primaverales cerca de casa
Desde hace ya tiempo, mis necesidades básicas aquí están cubiertas. Tan es así que me decidí hace algo más de tres semanas a mudarme al barrio rico. Para el que no dé crédito, aquí tengo unas cuantas fotos de muestra.
No contaba yo, sin embargo con un pequeño detalle: en el mundo hay mucha gente y algunos son propietarios de las casas en que vivimos de alquiler, y algunas veces a los propietarios les da por tener hijos que se van a vivir a Canberra y deciden volver. Y esos propietarios tienen buen corazón y no van a dejar a sus hijos sin un techo así que deciden que los inquilinos “esos que tan bien me venían cuando mi churumbel estaba en la capital” ahora sobran.
La cocina, superdotada
Resumiendo, que nos han largao del piso. Y ahora, ¿qué? A empezar de nuevo, que si búsqueda, que si mudanza, que si centro, que si periferia, que si apartamento caro con sauna, spa, gimnasio y piscina o casita en las afueras con parquecito y aire puro, que si 150 o 200 (o 250), etc. Y yo que soy un emprendedor nato y decidido, pues no sé qué hacer ni dónde mudarme.
A todo esto, el aviso me lo dan con 2 semanas de antelación y el evento de por medio, seguido de trabajos y exámenes toda esta semana; resultado: cero en búsqueda detenida de apartamento ideal. Solución, o escoger lo primero que se me ofrezca (incluyendo el apartamento del que huí en verano) o buscarme un hotel/hostal/casa de amigo mientras me dura la caza del alojamiento perfecto.
La bahía enfrente del parque al lado de casa
Una vez encuentre casa (la segunda necesidad según Maslow) podré pasar a la tercera, la afiliación, que tiene su miga. Dice wikipedia: amistad, afecto, intimidad sexual. No haré más comentarios, que ya os encargáis en facebook o en privado de afilar el cuchillo al respecto (en que hora se me ocurrió contar la anécdota de la brasileña)
El cuarto peldaño, el del reconocimiento y el éxito, ya lo tengo ganado: las notas son buenas, los profes me piropean y me han elegido de los mejores estudiantes internacionales del cole, aunque tampoco es que tenga mucho mérito, desde que he llegado aquí he asistido a más ceremonias y entregas de premios que la estatuilla de los Oscars. A cualquiera le dan un premio (y a cualquier cosa le llaman premio, ya os contaré si cae algo).
El comedor al lado de la cocina
Y el último, el de la autorrealización, dice Maslow (siempre según wikipedia) que se alcanza cuando se encuentra una justificación o un sentido válido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad, o sea el clásico ¿qué quieres ser de mayor? Bien, si alguien sabe lo que significa ser mayor y sobre todo sabe lo que quiere, mi más-lowiana enhorabuena.

Yo, por mi parte, os dejo con Búnbury.




jueves, 31 de octubre de 2013

Una en dos: Segunda Parte

 Y llegó el gran día, Bingo Schmingo! Y coincidía con el cumpleaños de mi madre, que por cierto, estuve hablando con ella toda la semana preocupadísimo por si me olvidaba de llamarla con todo el follón. Y ella, como es ella: “no pasa nada, Zó, tu si estás liao a lo tuyo y yo ya me doy por felicitada y hablaremos otro día”. Por supuesto, me acordé, pero vayamos por partes:

La previa
Como en los partidos de fútbol, el día de antes sólo se hablaba de Bingo Schmingo! Llevábamos vendidos a trancas y barrancas unos 80 billetes y cumplíamos justito el mínimo esperado. Además el presentador de la gala nos había dado la semana preguntándonos constantemente detalles sobre su papel e información sobre los juegos y actividades preparadas. Ahí nos pilló el toro, le dimos la información demasiado tarde y poco se pudo hacer para remediarlo.
Como anécdota curiosa, diré que el pollo en cuestión es amigo de una de las integrantes (o miembras) del grupo, que no es la coordinadora pero se ha pasado el semestre intentando serlo, y de ahí que hicieran grupo para criticar el trabajo de la coordinadora (o jefa) y de la responsable de logística.
Como soy muy diplomático, me tocó estar en el medio de la tormenta y si bien logré mantener la amistad con ambas, no tuve tanto éxito a la hora de acercar posturas y enterrar el hacha de guerra. Y como no fumo, ni hablamos ya de la pipa de la paz, claro.
Durante las 48 horas previas al evento, los interesados se multiplicaban y la lista de asistentes no paraba de crecer: el techo era 120 y parecía factible hablar de Sold Out. Y así fue, a las 8 de la tarde, la profesora ordenó cerrar la taquilla. La función podía comenzar.

El gran día
Pero antes, un poco de preparación. Llegamos a las tres de la tarde a colocar la sala, en la bolera que habíamos alquilado, de todo menos facilidades, y la peña pasando de nosotros. El caso es que preparamos una serie de mesas y sillas que acogían a 90 personas y añadimos algo más a los lados, hasta llegar a 100. Obviamente, a las 7 de la tarde, con los asistentes llegando en masa, nos tocó sacar más mesas y más sillas y preparar last minute todo lo necesario.
Saludando al personal
Por fortuna se nos ocurrió poner en las mesas unos cubos de Rubik como parte de la decoración (la idea del bingo era que fuese muy ochentero) y tuvimos a la gente entretenida destrozando los cubos hasta las ocho y media que empezó el show. Con la correspondiente media hora de retraso, como los buenos conciertos de rocanrol.
Y empezó la fiesta, y era estresante porque teníamos que recuperar el tiempo perdido, y el presentador era muy salao, pero un poco lento y aquello tenía pinta de que no se iba a resolver y en el descanso decidimos eliminar un juego y cuando regresamos no nos hizo caso y de mala manera tocó recortar los bingos y en el último tuvimos dos ganadores y luego la rifa, que había 10 premios y aquello parecía interminable.
Y para rematar, a la “coordinadora en la sombra” le dio por sacarnos a todos al escenario a saludar y marcarse un discurso de agradecimiento cuando ya estábamos 15 minutos por encima del final previsto y la mitad de la gente ya se había marchado de sus asientos. Y tras esta lamentable imagen, todo terminó

Pero la profe nos dijo que había estado bien, o sea, que no suspendo!

After party
Caput, capitis, claaaro
Tras el éxito a recoger y, si nos queda fuerza nos vamos de juerga. Venga, hecho, ¡vamos a darle vida! Total que me emociono para retirar mesas y sillas lo más rápido posible y en un clamoroso fallo de cálculo me estampo contra una puerta de cristal. Valiente imbésil.
Eso sí, aquí son de un exagerado que da miedo, llamando a la ambulancia y todo, como si esto fuera yo que sé.
Para vuestra tranquilidad, el golpe, en lugar de dejarme tonto (más de lo que estoy es imposible) me ayudó a recordar el cumpleaños de mi madre, ahí entendí por qué se dice caer en la cuenta y se acompaña con una palmadita en la frente.
Por supuesto, nada de fiesta, a casita a dormir y mañana será otro día.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Precaución, amigo conductor!

Llevo 2 semanas utilizando la bicicleta que me prestó Fernando hace 3 meses. Me ha costado, pero lo he conseguido. Y ahora voy en bici a todos lados (menos al cole, que está tan cerca de casa que me daría vergüenza sacar la bici).
Es como un retorno a la infancia, porque con la broma de conducir por la izquierda es como si estuviera aprendiendo a montar en bici otra vez. Con diferencias propias del país, debido a la austral fijación por la seguridad: me he comprado un casco, uso el chaleco reflectante por la noche y el otro día fui a un simpático lugar donde puedes arreglar la bici gratis y le puse un reflector rojo en la parte de atrás.
Fumando la pipa de la paz
De paso, un señor australiano, muy afable y apañao me arregló la cadena, porque no el cambio no funcionaba y ahora me parece que voy en coche, va la bicicleta de maravilla, ¡oiga! Justo a tiempo para afrontar el cruce del puente cuando me mude.
Otro de los sucesos semanales ha sido la rave party del sábado pasado. Los cuatro jinetes del apocalipsis que son mis compañeros de piso irlandeses celebraban la última semana de uno de sus amigos, que regresa al Reino Unido (tantos kilómetros y una misma reina…) y decidieron hacerlo a lo grande: sábado 4 de la tarde, la fiesta comienza con música y cervezas (una caja de 24 tercios). Empiezan a llegar los amigos y las cajas de birras se multiplican. Apenas las 9 de la noche, diez personas y cada uno llevará 3 litros de cerveza por lo menos; más tabaco, lo que no es tabaco y otras golosinas por el estilo.
En ese momento yo me voy al bar de Pichuco que me toca barra (por cierto, una fiesta muy curiosa de un colectivo de lesbianas moteras con espectáculo de lap dance) y a mi regreso a casa a las 2 de la mañana me sorprendo viendo restos de sangre en la cocina y huesos de pollo en el cuarto de baño: Los chavales, que se han peleado de broma y que no sueltan el pollo de Kentucky ni para …
Ojo a la moqueta que resbala
Yo me voy a la cama, que al día siguiente trabajo. Ellos regresan hacia las 4 con poca gana de dormir, así que se salen al balcón, encienden la música y a seguir bebiendo (whiskey, cerveza o lo que se tercie) y saltando encima de uno que se queda dormido en el suelo (versión buñuelo). Por lo visto les dieron las 10 y las 11.
Cuando volví, a las 6 de la tarde del domingo, seguían durmiendo como angelitos, el lunes fue muy duro para los que trabajaban (son todos albañiles, menos uno que es fontanero) y uno está de baja porque se rompió el hombro por una zancadilla de broma. Me reconocieron, aún algo ebrios, que se engancharon una mierda de quinceañeros.

Y a mí, con tanto regreso a la infancia me ha salido una espinilla. Va a ser cierto que los 30 son los nuevos 15

sábado, 21 de septiembre de 2013

Unas prácticas muy prácticas

¡Ya estoy de vacaciones!
Y vosotros diréis, ¿otra vez? Pero, ¿qué pasa? ¿En Australia no se estudia o qué?
Tienen por aquí un sistema escolar que prevé dos semanas de vacaciones entre cada evaluación y dos grandes bloques de vacaciones entre cada semestre.
Yo de momento he tenido vacaciones breves en Abril, cuando vino Pepe y nos fuimos a Tasmania, vacaciones largas en invierno (verano español) cuando nos fuimos de tournée en caravana y las de ahora, que son breves.
De momento no he preparado nada más que una posible visita de uno o dos días a Canberra, porque el evento se acerca y me toca buscar sponsors. Además, el miércoles pasado empecé las prácticas en el Festival de Newtown.
Un poco de publicidad del Festival
El Festival es una pasada. Lleva funcionando 35 años y es una de esas pequeñas ideas que nacen de una comunidad desfavorecida que cree en la solidaridad, empieza con un picnic para los vecinos y acaba reuniendo 80000 personas en el parque, 300 chiringos de comida, artesanía y vida sana, 4 escenarios con música, baile y performances... En fin, uno de los eventos del año en la ciudad.
Y ahí dentro he acabado yo, un poco de rebote, porque una compañera de clase sugirió mi nombre cuando la organizadora comentó que les hacía falta otra persona. El Festival es el 10 de noviembre, así que después del evento, que está previsto para el 25 de octubre, no voy a tener tanto descanso como me parecía.
El poster, sin los sponsors, claro
A propósito del evento para el curso, ya tenemos el póster oficial, hecho por una compañera del grupo que es diseñadora gráfica y de estas cosillas algo entiende. Ahora nos toca vender los tickets para que vengan 120 personas, ¿quién se apunta a venir a Australia a finales de octubre?
Por otro lado, me estoy preparando para grandes cambios, dejo el edificio que me ha acogido durante los últimos ocho meses en literas chirriantes con compañeros de todo tipo (desde mandango hasta el traficante de galletas coreanas, que por cierto todavía se acuerda de mi y nos trae bolsas llenas de galletas cada 3 semanas) por una casa en el barrio norte, pasado el puente de la bahía.
Aún quedan muchas cosas por hacer y la mudanza no será hasta el 7-8 de octubre, pero cambio el bullicioso centro y las convenientes ofertas del barrio chino por la tranquilidad de la vida de barrio australiana, con su parquecito para hacer barbacoas y sus vistas de la Ópera desde el otro lado del puente.
Me llevo la bicicleta, que intentaré convertir en mi medio de transporte preferido, y ya he medido lo que tardo en llegar a los sitios: media hora al colegio, 45 minutos a las prácticas de Newtown y 1 hora al Pichuco's australiano donde sigo de voluntario de vez en cuando.
Si la uso de verdad voy a echar unas piernas que ni Eddy Merckx, porque ¡menudas cuestas hay en Sydney!
La Ópera, desde el otro lado


jueves, 8 de agosto de 2013

La vida en el barrio

A las 5 de la tarde, cualquier domingo del año, cuando el resto de la ciudad pasea o se relaja al sol, hay un recóndito lugar (bueno, en realidad es bastante grande y está en pleno centro) en el que se corre estresado de un lado para otro: Se trata del mercado de fruta y verdura de Chinatown Paddy's Market, en el interior del gran mall (pronúnciese Mol) de Market City.
Para que os hagáis una idea gráfica podría haceros un dibujo, pero el domingo pasado tuve un ratillo para darme un paseo por allí y esto es lo que os traigo:


Bastante tranquilo parece el cruce de Ultimo Road y Haymarket, aunque ya se avisa en los segundos finales el rugido de la marabunta. Para rellenar un poquito entre vídeo y vídeo os contaré que en Market City hay 3 niveles: los bajos, donde está el mercado de fruta y verdura y las tiendas de souvenirs; el primero donde están los restaurantes (kebabs, pizzerías, thai) los chinos, el supermercado, etc; y el segundo, donde están las tiendas y las máquinas recreativas (aquellas por las que Pepe casi pierde el avión en un agónico set de Virtua Tennis). El mercado está abajo, a la izquierda desde el punto de vista de la cámara de vídeo.
Así se encuentra un domingo cualquiera, a eso de las 5 de la tarde:


Se pueden decir muchas cosas, pero no que haya respeto. Por momentos se le olvida a uno respirar no vaya a ser que se desequilibre el reparto de espacio. Y os preguntaréis (digo yo, vamos) ¿por qué? Es domingo, ¿qué necesidad hay de ir a pegarse empujones al mercado, si abre desde el miércoles todos los días de 9 a 5.30? Pues ahí está la respuesta; que el lunes y el martes cierra y, como todo el mundo sabe, la fruta y la verdura que no se vende tiene muy triste final, el cubo de la basura.
Para evitar que esto ocurra, los fruteros y verduleras (o las fruteras y verduleros) hacen gala de sus mejores estrategias de marketing. Los canales, eso sí, no son muy sofisticados; nada de facebook o twitter, el grito pelao que es lo que se ha hecho de tóa la vida.


A la voz de ¡Wandola, wandola, wandola, eh!, (en inglés sería: One dollar, one dollar...) los atareados comerciantes preparan cajas de plástico con aproximadamente un kilo de lo primero que caiga en sus manos (siempre que esté bien maduro).
Los confundidos compradores no hayan más guía que los ocasionales cambios de cantinela: ¡Chiiiipa, chiiiiipa, chiiiiiiiiiiipa! (que traducido, al inglés, claro, sería Cheaper, cheaper...).
Al final, con tanto jaleo, tanto grito y tanta gente, llega uno con la idea de comprar zanahoria y repollo para hacer una sopa y acaba llevándose calabacines y pimientos para alimentar a un regimiento.
Pues nada, oiga, ¡Pisto manchego!

viernes, 28 de junio de 2013

De los marchosos objetos inanimados

Si al final lo mio va a ser la escritura… (iba a decir la literatura, pero eso es ya pretender demasiado, supongo). Me contactaron de la Asociacion de estudiantes, los mismos que me han ofrecido el trabajo de mapear el campus para la app de Iphone, por si me apetecia escribir un articulo en la revista trimestral que editan y como os estareis imaginando, no les iba a decir que no.
Me dejaron elegir tema, asi que escogi la recension o, mejor dicho, la presentacion de un libro de algun escritor de habla hispana que tengan en la biblioteca. (Claro, ya esta, lo mio va a ser la escritura sobre la literatura).

Pero no voy a hablar de esto hoy, solo queria mencionarlo para que no se me olvide contaroslo, asi que paso al tema que nos ocupa, que ya va tocando. 
El martes pasado subi a la torre Westfield, mas conocida como el Ojo de Sydney (Sydney Eye Tower). Subi por el morro porque Hannah, la conductora de primera que nos lleva de excursion, trabaja alli y, ya antes de llegar, pensaba para mis adentros “ya tengo tema para el blog de esta semana”. Una vez alli, me puse a hacer fotos como un loco, pero como soy poco precavido, me lleve la tablet (o el tablet) en vez de la camara buena. Y como le paso a Gorbachov en Rusia, “al principio bien, pero luego regular”.



Darling Harbour y alrededores hacia las 6 de la tarde
Hice grandes fotos de Sydney desde lo alto por la tarde noche, pero sacarme un retrato con la ciudad de fondo parecia una mision imposible: si la foto es con flash yo salgo pero la ciudad no y si la foto es sin flash se ve la ciudad iluminada pero yo me quedo oscuro (culpa del mirador, que no tiene luz apenas, para que no moleste el reflejo del cristal.
Cuando, vencido y desolado, caminaba hacia el ascensor para emprender el descenso a la cotidiana realidad de la ciudad, un fogonazo de luz ilumino mi mente (y nunca mejor dicho, porque se trataba de la linterna de mi movil).

Para los que lo conocen, mis disculpas, porque con este tema soy muy pesado, pero es que tengo un movil de ultima generacion que riete tu del Hayfon, del Hachetece y de todos los demas. Es un nokia que me agencie en Bruselas alla por 2008 (pero ya era un modelo antiguo) y que ha visto mas mundo que la maleta de Willy Fogg.
No iba a glosar las loas de mi movil, pero lo voy a hacer: la bateria dura varios dias, no horas, la alarma suena aunque tengas el movil apagado, se me ha caido 10000 veces y aun funciona, la linterna me salvo la vida en varias ocasiones (y no solo a mi) cuando fui a Camerun y ademas de todo eso llama y manda mensajes. Una joya.
Pues bien, se me ocurrio que podia utilizar la magica a la par que desagradable luz de la linterna de mi movil para iluminarme a mi mismo (es por eglio, oglie) y asi conseguir salir en la foto y mantener la vista de la ciudad detras.
Claroscuro #fotosquenovienenacuento
Lo mejor de todo esto no es la foto, ni el recuerdo que te genera cuando la miras, lo mejor fue que una pareja de japoneses cuarentones se puso a hacer exactamente lo mismo en el ventanal de al lado. Para los que dicen que no estoy a la moda, ahi me teneis, creando tendencia.

Nota para los criticos: la ausencia de acentos no es una eleccion garciamarqueziana, es que estoy en la biblioteca y el teclado ingles no tiene mas tilde que e’sta.


viernes, 21 de junio de 2013

De las vacaciones y otros problemas horarios

La semana pasada terminé el curso, pero entre el trabajo, el voluntariado en el festival de cine y que se marchaba mi vecino a Perth, hasta el lunes no tuve tiempo para pararme a observar lo que se avecina. Y evidentemente el lunes no hice nada, ni siquiera observar.
Me estoy aficionando a los mapas
Después de haber perdido un día a lo tonto (que hay que ver lo que se agradece, oye) me entraron los nervios: tener un horario ayuda a organizarse (nunca pensé que lo diría, con lo que yo he sido) y tener vacaciones con obligaciones sueltas (que si trabaja, que si renueva el visado…) es muy complicado.
Solución: irse de vacaciones de verdad. El plan, un esbozo: alquilar una caravana y conducir hacia el norte, pararnos donde nos apetezca y, como mucho, subir hasta Brisbane, que está a 10 o 12 horas de Sydney.
Para llevar seis meses estudiando eventos, no he aplicado mucho los conocimientos adquiridos, es más, diría que la ley de Murphy es el lema que mejor se adapta a este concepto de vacaciones: si algo puede salir mal, saldrá mal.
Empezando por el tiempo, que le ha dado ahora a Australia (y en particular a Sydney) por enfriarse como si estuviéramos en invierno, ¡qué cosas! Resulta que nos íbamos con la idea de descubrir las mejores playas de la costa Este y me temo que nos tocará verlas con anorak.
Siguiendo por la caravana, que es una gran idea (3 en 1: casa, coche y comida) si te puedes duchar, pero con el frío que hace no creo que utilice esas célebres duchas públicas que dicen que hay en las estaciones de servicio y que mi vecino (el que se ha ido a Perth) se ha encargado de describir como el modo más seguro de ver serpientes en libertad.
Lo que nos creemos que nos espera
Y terminando por el carnet de conducir, que evidentemente no metí en la maleta (¡para qué, si total no voy a conducir en Sydney, que van todos por el lado contrario!) y deja a Hannah, mi excompi de piso como única conductora. Se podría pensar positivamente que por lo menos es inglesa, pero, casualidades de la vida, se sacó el carnet en Alemania con lo cual tampoco tiene la ventaja de conducir por la izquierda.
Para rematar, ayer, antes de publicar este post, me escribieron de la asociación de estudiantes que si quería participar en un seminario de estudiantes internacionales que se celebrará del 8 al 10 de julio. Me lo he pensado, pero ximo me ha terminado de convencer, porque poniendo en la balanza 8 días de vacaciones desorganizadas contra 3 de aburrido seminario no hay color.

Cocina hispano-bengalí

En agradecimiento, le dedico esta foto (a ximo y a quienes, como él, no tienen facebook y no han visto todavía esa obra maestra de la cocina que fue la paella que nos marcamos para despedir a mi vecino, el mismo que se fue a Perth y nos contó lo de las serpientes en las duchas públicas.