lunes, 2 de febrero de 2026

Comentarios - Años luz de James Salter

 Leo a Salter en enero. Afuera la nieve cubre el perfil de las ventanas y acumula unos diez centímetros sobre los prados. Bonita ya no está. Me entristece la lectura, tal vez porque es una historia sobre la muerte y aun estoy en fase de negación.

Pasan unos días y retomo la lectura. Me resultan hipnóticas sus descripciones y ya no sé si vivo en la montaña o junto al lago. No puedo evitar fijarme en Hadji, es el único personaje que me interesa. Sé por qué. A pesar de ello continúo con desatención la lectura.

En algún momento, sin saber bien cómo, he llegado a Roma con Viri. Me acuerdo de Roma y del viaje que tengo pendiente con mis tíos. Quizá lo hagamos el año que viene, tal vez se sume a la lista de promesas nunca cumplidas de una familia que teme los desplazamientos casi tanto como las novedades. Y aún así, víctima adicta de ellas, las persigue sedienta de más. 

miércoles, 21 de enero de 2026

Comentarios - Nosotros en la noche de Kent Haruf

 Es como leer El Principito. Una prosa sencilla, directa, de esas que, como suele decirse, hacen fácil lo difícil. Al mismo tiempo un tema universal y muy propio del arte de la escritura: la soledad.

De ahí la noche y de ahí la verdad sin apariencias ni vergüenzas de sus protagonistas. Aunque si es difícil explicar la soledad, casi imposible parece entenderla cuando del mundo adulto se trata.

Acudir a los márgenes (un niño y una anciana), a lo que no es convencional porque decidimos retirarlo antes de que nos retire, puede ser un ancla. Y qué maravilla si escucháramos la voz de nuestra infancia. Y qué paz hacerlo con la plenitud de quien dejó de juzgar lo ajeno (y lo propio). O quizá se limitó a no darle prioridad.

Esta lectura breve pero muy intensa es, creo yo, una inmensa y solar apología de la vida y el inconformismo. Y del "menos es más".

martes, 13 de enero de 2026

Comentarios - Libre, de Lea Ypi

Y un doce de enero se despierta uno como de una larga noche dándose cuenta de que han pasado dos años desde la última publicación. ¡Qué cosas! Y lo único que me viene a la cabeza es culpar a la crisis de los 40, comodín que vale para todo en la década presente.

Por fortuna el sueño eterno ha terminado y durante estos años no es precisamente por falta de libros y lecturas por lo que me he ausentado de este refugio digital. Tampoco os voy a contar por qué, posiblemente porque ni tan siquiera yo lo sé o me he parado a pensarlo.

Lo que sí puedo decir es que la lectura de Libre me ha reabierto las ganas de escribir aquí. Esta novela, a mitad de camino entre las memorias y el ensayo tiene mucho, muchísimo, de cuento, un poco orwelliano, por lo que se podría también considerar del género política/actualidad.

Cuenta la infancia de su autora en Albania, centrándose en concreto en los años que van desde un poco antes de la muerte del dictador Hoxa a la guerra civil de 1997, pasando por la caída del muro y la guerra de los Balcanes. Es un documento de enorme ternura, por momentos divertido y ácido, con el triste telón de fondo de la indiferencia europea.

Párrafos como el que voy a copiar a continuación me han hecho pensar mucho en las personas refugiadas, aquellas que durante los últimos años han intentado llegar a Europa desde Palestina, Siria, Ucrania, Albania, Bosnia, Colombia, Chile, Venezuela... Quizá este fragmento de nuestra Historia no esté tan circunscrito a un momento concreto, tal vez no aclare de una y por fin las razones del control de fronteras. 

Sin embargo,  al menos para mí, ha supuesto una potente toma de conciencia, o como se dice ahora, leyéndolo se me ha caído una ficha, he conectado todas las piezas del puzle. Espero que, si no tiene el mismo efecto, al menos sí haga que te animes a echarle un vistazo a este novelón:

 

"En el pasado te detenían por querer irte del país. Pero después, cuando ya no estaba prohibido emigrar, no éramos bien recibidos fuera de nuestras fronteras. Lo único que cambió fue el color de los uniformes de la policía. Nos arriesgábamos a que nos detuvieran, no en nombre de nuestro propio gobierno, sino en nombre de otros estados, los mismos que en el pasado nos habían incitado a liberarnos. Occidente se pasó décadas criticando a Europa del Este por el cierre de fronteras, financiando campañas para reclamar la libre circulación de los ciudadanos, condenando la inmoralidad de los estados que restringían el derecho de salida. (...) Quizá nunca les importó realmente la libre circulación."

 Libre, de Lea Ypi, (320 pág. Trad. de Cecilia Ceriani) en Anagrama.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

Diarios de un lector a tiempo parcial: Arniches y Baroja

 La primera vez que leía algo de Arniches, la recopilación de sainetes "Del Madrid castizo" y la segunda de Baroja, tras haber leído en el cole Zalacaín el aventurero.

Leer a Arniches es como ver esta serie de televisión que ha tenido tantas vidas y tantos nombres, quizá el más famoso sea  el último: "La que se avecina". Una sucesión de enredos breves con humor, costumbrismo y mucha moralina. Es muy entretenido leer a Arniches y detenerse en los dejes y expresiones castizas que (algunas aún perviven) se han ido acuñando en Madrid. Quien sabe si dentro de 100 años estudiarán "La que se avecina" y comentarán lo mismo acerca de su costumbrismo.

Baroja es, al menos el Baroja de "La busca", primera parte de la trilogía "La lucha por la vida" también agudo observador de dichos y costumbres, pero algo menos juicioso. Deja volar a sus personajes, que son arrollados por emociones y sentimientos poco edificantes, sin juzgarlos pero permitiendo que ellos mismos se juzguen. A mí me ha parecido bastante misógino, aunque por ahí he leído que su misoginia es un mito. Desde luego, pocos personajes femeninos y de no muy buena imagen (aunque tampoco los masculinos son para tirar cohetes, pero sí más complejos o más explicadas sus aventuras y cambios psicológicos).

Me ha sorprendido mucho leer en este último algunas ideas que son hoy bandera del ecologismo (compostar, reciclar...) y que trata con mucho cariño y respeto, pese a considerar, seguramente desde una mirada acomodada, las estrecheces que implica ese estilo de vida.

También hay una ácida crítica a los toros aunque se ve que ahí el autor se guarda las espaldas, no fuera a acabar de un golpe con la imagen de España, precisamente él, uno de los principales valores de la generación del 98.

Me ha gustado Baroja, seguramente siga con la trilogía.