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jueves, 8 de mayo de 2014

¿Quién me ha robado el mes de abril?

Habré sido yo mismo, y no sé vosotros, pero yo tengo la sensación de que el tiempo ha volado. Aunque en un segundo momento y reflexionando bien, han ocurrido un puñao grande de cosas en este mes:
Llámalo regreso, ocio o como quieras, el caso es que no he dormido en mi casa de Madrid más de 3 días seguidos desde el año 2012.

Lo de 2013 se entiende, estaba en las antípodas, pero regresé hace ya casi dos meses y no he parado quieto: múltiples visitas al pueblo, vacaciones de Semana Santa en Barcelona, Cáceres, Sevilla... Y aún tengo pendiente bajarme a Cádiz y Badajoz, (lo siento muchísimo... para que luego digan que la familia es lo primero). ¡Y eso sin contar las propuestas de irme a Italia, Francia, Bélgica o Inglaterra!
Si me pagasen por viajar ya lo habría dejado, pero como de momento es un hobby (aunque más parece un vicio o una adicción), ahí sigo.
En este mes, robado por el tiempo y la falta de planificación o proyecto, me he encontrado muchas cosas: la moda del selfie, las dietas de gimnasio para ponerse tó mazao (una cosa es descubrirlas y otra seguirlas, y para mí, con descubrirlas tengo bastante), la playa de Fenals, las sinopsis de cine, la profunda conexión piltráfica con Baños de Montemayor, la vuelta de las alergias primaverales (que desaparecieron en Australia), la dolce vita vallecana, la pasión por el fútbol en vez del rugby o el criquet, la siestecita en Linneo, mis escasas dotes de diseñador gráfico, el curioso auge de Tinder, la prosa de Chaves Nogales, los viajes en blablacar, la archiconocida y jamás antes por mí visitada Feria de Sevilla, bebés que nacen en esta década (a los que sacaré ya 30 años). Y, por encima de todo, el reencuentro. Pues sí, se ha pasado volao.
Quizá el descanso ha sido bueno, aunque no haya sido tal y tal vez ahora, cuando ha dejado de importarme que me pregunten a cada minuto "¿Qué planes tienes?" "Y ahora ¿qué?" "¿Has encontrado algo?
Sólo ahora empiezo a ser yo quien se propone estas preguntas. Me toca, poquito a poco, ver si éstas u otras son las adecuadas y tras ello el calmado y tonificante camino hacia la respuesta... o la alternativa, o el rechazo, o la siguiente pregunta, o el comodín del público.

lunes, 17 de febrero de 2014

Hacer la colada

Me he mudado otra vez, y ya van muchas (como 4 o 5) porque el contrato con la mini casa en la que merecian mas la pena las vistas que todo lo demas vencia el 11 de febrero.
Por fortuna, tengo un buen monton de amistades y no me falta un sofa en el que dormir ni una lavadora en la que hacer la colada. El problema es cuando ambas cosas estan a media hora de distancia en autobus. Entonces a uno, que trabaja todos los dias de la semana, le da por decidir (cuando ya no tiene ni un solo par de calcetines limpios) que se lleva el petate a la cafeteria para luego ir a lavar del tiron. Que bueno tener a Ariel, excompi de piso de la sufridora epoca de los irlandeses, para pasar la tarde lavando, cenando y bromeando!
Pero a un estilo de vida tan precario solo se puede sobrevivir 15 o 20 dias, por ello el primero de marzo, con el inicio del otoño me voy al desierto y a Cairns, a ver la roca y la barrera de coral respectivamente. Despues de Melbourne, he retomado mi pasion viajera y aunque no visitare Perth ni Adelaide, voy a recorrer la mayor parte de las atracciones turisticas australianas (gracias tambien a mis pasadas vacaciones en Tasmania y la costa Este (de Sydney a Brisbane).
Yo es que veo una bici y me subo
Me doy cuenta de que no he colgado muchas fotos al respecto y tambien de que no he narrado con detenimiento mis viajes, pero a uno le absorbe la cotidiana y frenetica vida de Sydney y quiza teme tambien ser el tipico pesado que endosa la presentacion de 5000 fotos de las vacaciones a todo el ques e le pone por delante.
Yo como soy un optimista prefiero hablar del futuro, que se presenta gris hasta que me vaya de viaje (trabajando siempre y caray, no salgo de una para caer en otra, ahora cada dia libre lo dedico a ir al college a colaborar en los eventos que organiza la asociacion de estudiantes) porque ademas llueve a mares, como el año pasado.
Y ahora, unas fotos del ultimo evento en el que participe. Por si no me encontrais, yo soy el que va vestido de blanco y negro, me reconocereis facilmente por mi gran cabeza (marca de la casa).

Os doy una pista, no soy la heladera con gorrito

Haciendo deporte, que el bambu engorda.

miércoles, 8 de enero de 2014

Los Reyes Magos vienen a Australia en bañador



Y seguro que los paran en la aduana porque alguien me dijo el otro día que hay una plaga de camellos (de los que tienen jorobas y beben agua) en este país que tiene a todo el mundo preocupado.
La fuente de mi inspiración
El seis de enero se me ocurrió, aprovechando que tenía la mañana libre, comprar unas bolsas herméticas marca Día de esas que no sirven para nada porque son muy pequeñas y rellenarlas de dulces y gominolas para regalarle algo por reyes a mis compañeros de trabajo. Me fui al Coles (que es el supermercado y se pronuncia “couls”) y mientras compraba pensé que dos chocolatinas, un bombón y tres gominolas no eran gran cosa, así que compré un bloc de post it y le di rienda suelta a mi imaginación. En cada hoja del post-it puse el nombre de cada uno y un dibujo inspirador o referencial.
Los que me conocen (y ahora mis compis del curro también) saben que mis dotes de dibujante/pintor/artista son no ya limitadas sino profundamente inexistentes (tanto como mi oído musical o mi sentido del ritmo).
Ahí estaba yo, ante el aterrador lienzo en blanco (en este caso amarillo) sufriendo una agotadora crisis creativa cuando las musas vinieron en mi ayuda: “No te preocupes, tenemos la solución, utiliza las obsesiones y lugares comunes de tu obra pictórica y reformúlalos para teñirlos de efectividad sentimental”
Y eso hice, empecé a dibujar casitas en el campo con árboles y monigotes y un sol sonriente en lo alto (véase imagen).
Un niño de cinco años supera con creces este nivel, y así me lo pasé de bien dibujando y personalizando cada una de las estampas, riendo por lo bajo ante las caras de sorpresa que pondrían algunos de ellos.
Lo que nunca habría pensado es que el ridículo excediera el limitado círculo de la cafetería y su repercusión llegara a las redes sociales. Las cosas que tiene ser naïve...
El dibujo de Stephane acabó en el Facebook

Conclusiones, que me divierto como un niño chico en cuanto me agencio papel y lápiz, que nunca sabes cuándo pueden ser útiles los conocimientos de ciertas disciplinas artísticas como la música o la pintura que tantos suspensos te acarreaban de pequeño y que los mejores regalos de reyes son los que tienen que ver con las personas y no con los objetos.
¡Qué divertido es crecer con el niño que llevamos dentro!

jueves, 26 de diciembre de 2013

La comuna



No sé si tendrá que ver algo el hecho de que mi familia paterna tenga un hotel, o el que mi abuela materna se pasara los inviernos preparando tortillas para un regimiento (entre primos, parientes, amigos y allegados) cuando se iban a esquiar a la sierra de Madrid, o que en mi casa desde pequeñitos siempre tuviéramos familia y amigos que se quedaban a dormir o la suma de todo ello; sea como fuere, el caso es que soy muy hospitalario.
Siempre lo he sido, por ejemplo en Turín cuando vinieron los chicos del barrio a la casa de los pitufos, o en Baños cuando medio Madrid vino a pasar las fiestas y mi tío bautizó el piso con el título de este post.
Ahora, que vivo en un espacio pequeño y bastante limitado de recursos me temía que no habría sido capaz de organizar las navidades, sin embargo esta Nochebuena 6 personas cenamos en casa y 5 nos quedamos a dormir.
Hannah y Cristina, ex compañeras de piso que se marcharon hace unos meses y me avisaron de que regresarían por Navidad, se presentaron con dos amigos, Dinah desde Melbourne y Chris desde Francia para unirse a la fiesta.
Afortunadamente la confianza da asco y fueron ellas las que cocinaron porque la primera sorpresa de la Nochebuena fue que me tocó trabajar por la mañana en el café y la cachonda de la jefa decidió que iba a ser un día tranquilo así que le dio libre a casi todo el personal. Total, que desde las 7 de la mañana a las cinco y media de la tarde estuve metido en la cafetería.
Mientras, las chicas hicieron la compra, prepararon el menú y decidieron el lugar de la cena (que no era otro que el jardín del que ya os hablé, donde tenemos una mesa grande tipo picnic o merendero). Pasta fresca hecha en casa y tiramisú para desafiar a las circunstancias.
Cómo consiguieron prepararlo en una casa que carece de mesa para estirar la masa, de olla para hervir la pasta y de cafetera para preparar el café es un misterio que aún hoy se me escapa, por mucho que lo viera con mis propios ojos.
Pero si ya se junta con que Dinah se trajo la guitarra y Chris nos confesó que tocaba en dos grupos antes de venir, la fiesta solo podíamos acabarla cantando Wonderwall como en el Karaoke (o incluso peor).
Se veía venir la lluvia, y el 25, que queríamos ir a la playa de barbacoa, amaneció el diluvio. A pesar de todo, fuimos a casa de los amigos de un amigo de un amigo, que organizaron una barbacoa navideña muy simpática. Echamos la tarde y nos volvimos a casa a ver una peli porque con la que estaba cayendo, no teníamos el cuerpo como para mucha celebración.
Bien como experiencia, pero eché de menos la clásica e interminable partida de mus con los primos.

martes, 10 de diciembre de 2013

Las oportunidades

“A veces, esperando, las oportunidades no se ven”

Quería haber escrito el post esta mañana pero no tuve tiempo. Por la tarde fui a la asociación de estudiantes porque aún tengo que entregar unos papeles para que me den un certificado y la responsable me hizo la pregunta del millón. ¿Qué piensas hacer ahora?
En estos días, con el regreso de Hannah, estoy acariciando la idea de otro road trip, esta vez con destino a Melbourne, y con un poco de suerte sin coche destrozado y consiguiente penalización. Sería en febrero porque diciembre y enero los pasaré en Sydney, ahorrando para este y otros posibles viajes y disfrutando los eventos que se avecinan: los fuegos artificiales de fin de año y el concierto del día de Australia (que trae a lo más granado del panorama musical, o por lo menos a los que están dispuestos a venir hasta Australia).
La pregunta iba con segundas, porque lo que quería saber la mujer era si yo estaría disponible para un par de propuestas: ejercer de “embajador” y glosar a los nuevos estudiantes las ventajas y posibilidades de participar en la asociación de estudiantes, participar en el comité que organiza las jornadas de  y ganarme unos dineros empaquetando el regalo de bienvenida de los nuevos estudiantes (una bolsa con un diario, un bolígrafo, un llavero-linterna – esta fue idea mía – y un bloc de post-it).
Y de paso intentar venderme los cursos de Tafe que podría hacer si decido prolongar mi estancia con otro visado de estudiante. Muy interesantes, para qué nos vamos a engañar, pero más interesante sería que me saliera un trabajito bueno como el de Daniel, de lunes a viernes, de 10 a 14, que me pagaran 2500 al mes…
Hay quien dice que van a Roma...
Sin embargo, lo que encuentro son voluntariados marchosos, en los que no me pagan pero me lo paso bien, los dos últimos son, el pasado fin de semana en el parque olímpico con motivo de las carreras de V8 Supercars, que incluían una gran variedad de coches que no sabría distinguir (parecidos a Fórmula 1, parecidos a coches de Rally, parecidos a los Micro Machines…
Hubiera sido más divertido sin tener que trabajar porque me habría podido quedar el fin de semana viendo todas las carreras (aunque eso me hubiera costado perder al menos un 60% de capacidad auditiva) o el madrugón no me habría costado un susto como el que tuve en el tren (que me olvidé el móvil en el asiento y me fui tan contento a casa, suerte que es cutre y está roto, porque gracias a eso lo encontraron en la estación siguiente y lo pude recuperar).

Y el mega evento que todos estábamos esperando, ¡¡Fin de Año!! Me han ofrecido estar en el punto informativo el día 31 por la mañana y a cambio me dan una entrada para ver los fuegos artificiales en primera fila, en la tribuna  reservada para la gente que paga. A ver si lo grabo en vídeo.

jueves, 31 de octubre de 2013

Una en dos: Segunda Parte

 Y llegó el gran día, Bingo Schmingo! Y coincidía con el cumpleaños de mi madre, que por cierto, estuve hablando con ella toda la semana preocupadísimo por si me olvidaba de llamarla con todo el follón. Y ella, como es ella: “no pasa nada, Zó, tu si estás liao a lo tuyo y yo ya me doy por felicitada y hablaremos otro día”. Por supuesto, me acordé, pero vayamos por partes:

La previa
Como en los partidos de fútbol, el día de antes sólo se hablaba de Bingo Schmingo! Llevábamos vendidos a trancas y barrancas unos 80 billetes y cumplíamos justito el mínimo esperado. Además el presentador de la gala nos había dado la semana preguntándonos constantemente detalles sobre su papel e información sobre los juegos y actividades preparadas. Ahí nos pilló el toro, le dimos la información demasiado tarde y poco se pudo hacer para remediarlo.
Como anécdota curiosa, diré que el pollo en cuestión es amigo de una de las integrantes (o miembras) del grupo, que no es la coordinadora pero se ha pasado el semestre intentando serlo, y de ahí que hicieran grupo para criticar el trabajo de la coordinadora (o jefa) y de la responsable de logística.
Como soy muy diplomático, me tocó estar en el medio de la tormenta y si bien logré mantener la amistad con ambas, no tuve tanto éxito a la hora de acercar posturas y enterrar el hacha de guerra. Y como no fumo, ni hablamos ya de la pipa de la paz, claro.
Durante las 48 horas previas al evento, los interesados se multiplicaban y la lista de asistentes no paraba de crecer: el techo era 120 y parecía factible hablar de Sold Out. Y así fue, a las 8 de la tarde, la profesora ordenó cerrar la taquilla. La función podía comenzar.

El gran día
Pero antes, un poco de preparación. Llegamos a las tres de la tarde a colocar la sala, en la bolera que habíamos alquilado, de todo menos facilidades, y la peña pasando de nosotros. El caso es que preparamos una serie de mesas y sillas que acogían a 90 personas y añadimos algo más a los lados, hasta llegar a 100. Obviamente, a las 7 de la tarde, con los asistentes llegando en masa, nos tocó sacar más mesas y más sillas y preparar last minute todo lo necesario.
Saludando al personal
Por fortuna se nos ocurrió poner en las mesas unos cubos de Rubik como parte de la decoración (la idea del bingo era que fuese muy ochentero) y tuvimos a la gente entretenida destrozando los cubos hasta las ocho y media que empezó el show. Con la correspondiente media hora de retraso, como los buenos conciertos de rocanrol.
Y empezó la fiesta, y era estresante porque teníamos que recuperar el tiempo perdido, y el presentador era muy salao, pero un poco lento y aquello tenía pinta de que no se iba a resolver y en el descanso decidimos eliminar un juego y cuando regresamos no nos hizo caso y de mala manera tocó recortar los bingos y en el último tuvimos dos ganadores y luego la rifa, que había 10 premios y aquello parecía interminable.
Y para rematar, a la “coordinadora en la sombra” le dio por sacarnos a todos al escenario a saludar y marcarse un discurso de agradecimiento cuando ya estábamos 15 minutos por encima del final previsto y la mitad de la gente ya se había marchado de sus asientos. Y tras esta lamentable imagen, todo terminó

Pero la profe nos dijo que había estado bien, o sea, que no suspendo!

After party
Caput, capitis, claaaro
Tras el éxito a recoger y, si nos queda fuerza nos vamos de juerga. Venga, hecho, ¡vamos a darle vida! Total que me emociono para retirar mesas y sillas lo más rápido posible y en un clamoroso fallo de cálculo me estampo contra una puerta de cristal. Valiente imbésil.
Eso sí, aquí son de un exagerado que da miedo, llamando a la ambulancia y todo, como si esto fuera yo que sé.
Para vuestra tranquilidad, el golpe, en lugar de dejarme tonto (más de lo que estoy es imposible) me ayudó a recordar el cumpleaños de mi madre, ahí entendí por qué se dice caer en la cuenta y se acompaña con una palmadita en la frente.
Por supuesto, nada de fiesta, a casita a dormir y mañana será otro día.

lunes, 28 de octubre de 2013

Uno en dos: Primera Parte

En lugar de escribir una entrada y matar dos pájaros de un tiro, el clásico dos en uno, voy a dividir la entrada de hoy en dos capítulos, porque es fin de semana, porque llevo una semana de retraso y porque tengo bastantes anécdotas que contar (y porque me da la gana, que parece que hay que explicarlo todo, oye).
Llevaba como un mes con la cosa de preparar el evento, que si Bingo por aquí que si Schmingo! por allá, pero sin mucha gana tampoco.  ¿Cómo? Resulta que las guerrillas internas estaban desgastando un poco la ilusión del grupo y mi circunstancia personal tampoco contribuía demasiado, por implicación en varios fregaos que detallo a continuación:
El programa del taller
Me invitaron a un seminario-taller sobre cómo desarrollar posibilidades de prácticas en Sydney para estudiantes internacionales. Lo de siempre, trabajar de gratis para una empresa que luego no te contrata, con el agravante de que aquí no puedes quedarte bajo el estatuto de estudiante en prácticas a menos que las prácticas formen parte del plan de estudios (lo que significa exactamente lo que estáis pensando, que además de trabajar gratis, tienes que pagar las tasas del curso, que como ya os habré comentado son 10 veces más caras que para un estudiante local).
Lo mejor del taller fue el networking; conocí a algunos miembros de TAFE, la escuela en la que estudio, y que nos invitaron a un cocktail en la parte de atrás de la Ópera, que es posiblemente el lugar más increíble de la ciudad para ver el atardecer. Por supuesto, no tengo ni una foto para documentarlo porque “esa cámara tan guapa que tengo” pesa un riñón y da una pereza ir cargado con ella a todos lados que nunca saco buenas fotos.
Tras ello, y con 4 días de antelación, me llaman de TAFE dos veces (una mi profe de derecho, que es responsable de estudiantes internacionales; y otra la mujer que conocí en el taller) para invitarme a un encuentro con el evaluador que va a otorgar el premio a la mejor institución educativa para estudiantes internacionales de Australia: Un almuerzo-presentación de las virtudes de la escuela en el que querían incluir algo exótico como la presencia de estudiantes que verificaran el discurso oficial.
Peliculón: La gran belleza
Posibilidad de meter baza en la charla: menos del 1%. Cuando me preguntaron, contesté lo mejor que pude (sin mencionar la odisea inicial de tener que cambiarme de curso que tan graciosa me parece ahora) y me dediqué a disfrutar de la comida, que el restaurante de la escuela es muy bueno.
Y para rematar, las prácticas en el Festival de Newtown, que son todos los miércoles de 9 a 5, el trabajo en el café-restaurante que es sábados y domingos, el festival de cine italiano (que fui a ver La gran belleza y me gustó mucho), ayudar al resto de compañeros del curso con sus eventos…
Total, que llegó el día del evento y todo lo tranquilos que estábamos todos se nos pasó de golpe con el frenético sprint final... Pero eso es materia de otra postal.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Precaución, amigo conductor!

Llevo 2 semanas utilizando la bicicleta que me prestó Fernando hace 3 meses. Me ha costado, pero lo he conseguido. Y ahora voy en bici a todos lados (menos al cole, que está tan cerca de casa que me daría vergüenza sacar la bici).
Es como un retorno a la infancia, porque con la broma de conducir por la izquierda es como si estuviera aprendiendo a montar en bici otra vez. Con diferencias propias del país, debido a la austral fijación por la seguridad: me he comprado un casco, uso el chaleco reflectante por la noche y el otro día fui a un simpático lugar donde puedes arreglar la bici gratis y le puse un reflector rojo en la parte de atrás.
Fumando la pipa de la paz
De paso, un señor australiano, muy afable y apañao me arregló la cadena, porque no el cambio no funcionaba y ahora me parece que voy en coche, va la bicicleta de maravilla, ¡oiga! Justo a tiempo para afrontar el cruce del puente cuando me mude.
Otro de los sucesos semanales ha sido la rave party del sábado pasado. Los cuatro jinetes del apocalipsis que son mis compañeros de piso irlandeses celebraban la última semana de uno de sus amigos, que regresa al Reino Unido (tantos kilómetros y una misma reina…) y decidieron hacerlo a lo grande: sábado 4 de la tarde, la fiesta comienza con música y cervezas (una caja de 24 tercios). Empiezan a llegar los amigos y las cajas de birras se multiplican. Apenas las 9 de la noche, diez personas y cada uno llevará 3 litros de cerveza por lo menos; más tabaco, lo que no es tabaco y otras golosinas por el estilo.
En ese momento yo me voy al bar de Pichuco que me toca barra (por cierto, una fiesta muy curiosa de un colectivo de lesbianas moteras con espectáculo de lap dance) y a mi regreso a casa a las 2 de la mañana me sorprendo viendo restos de sangre en la cocina y huesos de pollo en el cuarto de baño: Los chavales, que se han peleado de broma y que no sueltan el pollo de Kentucky ni para …
Ojo a la moqueta que resbala
Yo me voy a la cama, que al día siguiente trabajo. Ellos regresan hacia las 4 con poca gana de dormir, así que se salen al balcón, encienden la música y a seguir bebiendo (whiskey, cerveza o lo que se tercie) y saltando encima de uno que se queda dormido en el suelo (versión buñuelo). Por lo visto les dieron las 10 y las 11.
Cuando volví, a las 6 de la tarde del domingo, seguían durmiendo como angelitos, el lunes fue muy duro para los que trabajaban (son todos albañiles, menos uno que es fontanero) y uno está de baja porque se rompió el hombro por una zancadilla de broma. Me reconocieron, aún algo ebrios, que se engancharon una mierda de quinceañeros.

Y a mí, con tanto regreso a la infancia me ha salido una espinilla. Va a ser cierto que los 30 son los nuevos 15. 

viernes, 13 de septiembre de 2013

Multitasking

Está de moda, dicen, eso de ser multitasking: Lo que viene siendo polivalente y capaz de simultanear tareas. Aunque se diga que los hombres no son capaces de hacer dos cosas a la vez, el célebre requisito del multitasking es indispensable y poco a poco se va imponiendo.
Mi primer capuccino
Hasta uno, que hace poco pensaba que no era capaz de gestionar dos proyectos simultáneamente (me refiero a mi mismo) se da cuenta de que puede y entonces llega el abuso: como puede con el curso de eventos, empieza a trabajar en una cafetería restaurante (que la vida está muy cara), por si eso no bastara, se apunta a hacer unas prácticas en el Festival de Newtown (por fin algo que tiene que ver con mis estudios, ya lo contaré con detenimiento próximamente) y para rematar se apunta uno al curso de barista para aprender a hacer cafés (bien sé yo lo que me lo hubieran agradecido Matías y David el año pasado en el Salu).
De todas formas, tampoco soy tan multitasking como parece, porque ahora mismo estoy intentando escribir esta nueva entrada mientras veo Batman, el caballero oscuro en inglés con mis compañeros de piso y ni me estoy enterando de la película ni sé muy bien de lo que estoy hablando aquí.
Y todavía me queda tiempo para salir por ahí: no de fiesta, que uno ya tiene una edad y hay que cuidarse, pero si a tomar algo con los compañeros del trabajo en uno de los bares de moda de Sydney: O Bar.
Lástima de cámara de fotos...
Es un elegante y distinguido local en el piso 47 de uno de los rascacielos del distrito centro  (CBD, como dicen aquí). Lo que tiene de particular es que el edificio es circular y la zona del restaurante gira alrededor del bar, para que pueda uno echarse una foto con el puente de fondo.
Un capricho que no se puede uno permitir todos los días, porque la broma cuesta un ojo de la cara (menos mal que el zumo de piña no es muy caro en ningún sitio, aunque la calidad sea discutible.
Y por último, para cerrar el repaso de la semana, el examen de contabilidad, que me ha salido bastante bien la verdad y que ha puesto la guinda a una semana de entregas y de actividad académica loquísima. La semana que viene acabamos con el papeleo y empezamos con la promoción del evento en sí. Como aperitivo, os dejo aquí el logo del evento más esperado de Sydney desde las olimpiadas.

viernes, 28 de junio de 2013

De los marchosos objetos inanimados

Si al final lo mio va a ser la escritura… (iba a decir la literatura, pero eso es ya pretender demasiado, supongo). Me contactaron de la Asociacion de estudiantes, los mismos que me han ofrecido el trabajo de mapear el campus para la app de Iphone, por si me apetecia escribir un articulo en la revista trimestral que editan y como os estareis imaginando, no les iba a decir que no.
Me dejaron elegir tema, asi que escogi la recension o, mejor dicho, la presentacion de un libro de algun escritor de habla hispana que tengan en la biblioteca. (Claro, ya esta, lo mio va a ser la escritura sobre la literatura).

Pero no voy a hablar de esto hoy, solo queria mencionarlo para que no se me olvide contaroslo, asi que paso al tema que nos ocupa, que ya va tocando. 
El martes pasado subi a la torre Westfield, mas conocida como el Ojo de Sydney (Sydney Eye Tower). Subi por el morro porque Hannah, la conductora de primera que nos lleva de excursion, trabaja alli y, ya antes de llegar, pensaba para mis adentros “ya tengo tema para el blog de esta semana”. Una vez alli, me puse a hacer fotos como un loco, pero como soy poco precavido, me lleve la tablet (o el tablet) en vez de la camara buena. Y como le paso a Gorbachov en Rusia, “al principio bien, pero luego regular”.



Darling Harbour y alrededores hacia las 6 de la tarde
Hice grandes fotos de Sydney desde lo alto por la tarde noche, pero sacarme un retrato con la ciudad de fondo parecia una mision imposible: si la foto es con flash yo salgo pero la ciudad no y si la foto es sin flash se ve la ciudad iluminada pero yo me quedo oscuro (culpa del mirador, que no tiene luz apenas, para que no moleste el reflejo del cristal.
Cuando, vencido y desolado, caminaba hacia el ascensor para emprender el descenso a la cotidiana realidad de la ciudad, un fogonazo de luz ilumino mi mente (y nunca mejor dicho, porque se trataba de la linterna de mi movil).

Para los que lo conocen, mis disculpas, porque con este tema soy muy pesado, pero es que tengo un movil de ultima generacion que riete tu del Hayfon, del Hachetece y de todos los demas. Es un nokia que me agencie en Bruselas alla por 2008 (pero ya era un modelo antiguo) y que ha visto mas mundo que la maleta de Willy Fogg.
No iba a glosar las loas de mi movil, pero lo voy a hacer: la bateria dura varios dias, no horas, la alarma suena aunque tengas el movil apagado, se me ha caido 10000 veces y aun funciona, la linterna me salvo la vida en varias ocasiones (y no solo a mi) cuando fui a Camerun y ademas de todo eso llama y manda mensajes. Una joya.
Pues bien, se me ocurrio que podia utilizar la magica a la par que desagradable luz de la linterna de mi movil para iluminarme a mi mismo (es por eglio, oglie) y asi conseguir salir en la foto y mantener la vista de la ciudad detras.
Claroscuro #fotosquenovienenacuento
Lo mejor de todo esto no es la foto, ni el recuerdo que te genera cuando la miras, lo mejor fue que una pareja de japoneses cuarentones se puso a hacer exactamente lo mismo en el ventanal de al lado. Para los que dicen que no estoy a la moda, ahi me teneis, creando tendencia.

Nota para los criticos: la ausencia de acentos no es una eleccion garciamarqueziana, es que estoy en la biblioteca y el teclado ingles no tiene mas tilde que e’sta.


viernes, 21 de junio de 2013

De las vacaciones y otros problemas horarios

La semana pasada terminé el curso, pero entre el trabajo, el voluntariado en el festival de cine y que se marchaba mi vecino a Perth, hasta el lunes no tuve tiempo para pararme a observar lo que se avecina. Y evidentemente el lunes no hice nada, ni siquiera observar.
Me estoy aficionando a los mapas
Después de haber perdido un día a lo tonto (que hay que ver lo que se agradece, oye) me entraron los nervios: tener un horario ayuda a organizarse (nunca pensé que lo diría, con lo que yo he sido) y tener vacaciones con obligaciones sueltas (que si trabaja, que si renueva el visado…) es muy complicado.
Solución: irse de vacaciones de verdad. El plan, un esbozo: alquilar una caravana y conducir hacia el norte, pararnos donde nos apetezca y, como mucho, subir hasta Brisbane, que está a 10 o 12 horas de Sydney.
Para llevar seis meses estudiando eventos, no he aplicado mucho los conocimientos adquiridos, es más, diría que la ley de Murphy es el lema que mejor se adapta a este concepto de vacaciones: si algo puede salir mal, saldrá mal.
Empezando por el tiempo, que le ha dado ahora a Australia (y en particular a Sydney) por enfriarse como si estuviéramos en invierno, ¡qué cosas! Resulta que nos íbamos con la idea de descubrir las mejores playas de la costa Este y me temo que nos tocará verlas con anorak.
Siguiendo por la caravana, que es una gran idea (3 en 1: casa, coche y comida) si te puedes duchar, pero con el frío que hace no creo que utilice esas célebres duchas públicas que dicen que hay en las estaciones de servicio y que mi vecino (el que se ha ido a Perth) se ha encargado de describir como el modo más seguro de ver serpientes en libertad.
Lo que nos creemos que nos espera
Y terminando por el carnet de conducir, que evidentemente no metí en la maleta (¡para qué, si total no voy a conducir en Sydney, que van todos por el lado contrario!) y deja a Hannah, mi excompi de piso como única conductora. Se podría pensar positivamente que por lo menos es inglesa, pero, casualidades de la vida, se sacó el carnet en Alemania con lo cual tampoco tiene la ventaja de conducir por la izquierda.
Para rematar, ayer, antes de publicar este post, me escribieron de la asociación de estudiantes que si quería participar en un seminario de estudiantes internacionales que se celebrará del 8 al 10 de julio. Me lo he pensado, pero ximo me ha terminado de convencer, porque poniendo en la balanza 8 días de vacaciones desorganizadas contra 3 de aburrido seminario no hay color.

Cocina hispano-bengalí

En agradecimiento, le dedico esta foto (a ximo y a quienes, como él, no tienen facebook y no han visto todavía esa obra maestra de la cocina que fue la paella que nos marcamos para despedir a mi vecino, el mismo que se fue a Perth y nos contó lo de las serpientes en las duchas públicas.

viernes, 14 de junio de 2013

A lo loco, a lo loco...

... hay que ver como vive Zosimito.
Me imagino que es lo que pasa cuando uno llega a un sitio nuevo, no tiene nada que hacer, siempre piensa que tiene tiempo libre para todo y al cabo de unos meses se da cuenta de que ha creado una serie de vinculos y tejido una tupida red de contactos que mantener se torna una empresa titanica.


Dejo los rollos y voy al tema. Tengo la sensacion de estar viviendo 3 o 4 vidas a la vez, un poco como le pasaba en Torino a mi compi de curro Andrea: estas dos o tres ultimas semanas han sido freneticas, con el curso aun por terminar (sabre los resultados pronto, pero vamos, esta todo aprobado con nota), los dos trabajos empezados (el de camarero con mucho estres y muchas horas porque habia un festival de luz y color al lado de la Opera y la gente venia a comer y cenar sin parar), el voluntariado en el festival de cine de Sydney (con sus correspondientes invitaciones para ver pelis gratis) mudarme de casa (para ahorrarme los dineros y los disgustos que me daba el casero) y el intento de no olvidarme de tomar nota de todo para el blog.

La foto de las 4 de la tarde
El curso acabo el miercoles, aunque me queda ir a clase el miercoles que viene a ver resultados y demas, y para celebrarlo, a una de mis compis de clase le dio por preparar gelatina con alcohol. Graciosamente confeccionada en vasos de chupito de plastico, asi se presento en clase y despues del ultimo examen empezo la fiesta. Estamos hablando de las 2 de la tarde. Bien, en la foto eran apenas las 4, yo me tuve que ir a las 5 porque hacia de voluntario en el festival de cine, pero ahi seguian todavia bebiendo.
Puede sonar normal, bebian a gran velocidad, pero eso tambien se hace en el pueblo, por ejemplo. Lo que no es normal es la forma que tienen de beber: mezclarlo todo, lo barato con lo caro, alcohol duro con cerveza ycon  la gelatina esa (que debia saber a rayos a juzgar por sus caras...).
En fin, que lo pasamos bien y que nos volveremos a ver el mes que viene.

La terracita donde trabajo
El trabajo de editor de la App (me ocupo de mapear el instituto para que los recien llegados no se pierdan) es muy relajado o yo por lo menos me lo tomo asi... Quiza deberia darle un poco mas de vidilla.
En cambio, los horarios del trabajo de camarero son una odisea porque compatibilizarlo con el voluntariado y las clases es casi imposible, asi que a los jefes no les doy mas que problemas a la hora de cuadrarlo todo. Ya le voy cogiendo el aire a la terraza (ahora que es invierno) y espero darle aun por un tiempo, aunque he descubierto el trabajo que quiero hacer:quiero cortar los tickets en el cine. No es ni siquiera venderlos, ni tampoco hacer de acomodador. Se coloca uno a la entrada del cine, le dan el ticket, lo rompe por la mitad y le indica a la persona en cuestion la sala a la que tiene que ir. Pues vaya mierda de trabajo, pensareis, y no os quito razon, pero cuando le pregunto al chaval que esta trabajando alli que cuanto cobra y me dice que la hora a 21 euros, entonces es cuando alucino.
Y yo que pensaba que de camarero se cobraba bien...