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lunes, 17 de febrero de 2014

Hacer la colada

Me he mudado otra vez, y ya van muchas (como 4 o 5) porque el contrato con la mini casa en la que merecian mas la pena las vistas que todo lo demas vencia el 11 de febrero.
Por fortuna, tengo un buen monton de amistades y no me falta un sofa en el que dormir ni una lavadora en la que hacer la colada. El problema es cuando ambas cosas estan a media hora de distancia en autobus. Entonces a uno, que trabaja todos los dias de la semana, le da por decidir (cuando ya no tiene ni un solo par de calcetines limpios) que se lleva el petate a la cafeteria para luego ir a lavar del tiron. Que bueno tener a Ariel, excompi de piso de la sufridora epoca de los irlandeses, para pasar la tarde lavando, cenando y bromeando!
Pero a un estilo de vida tan precario solo se puede sobrevivir 15 o 20 dias, por ello el primero de marzo, con el inicio del otoño me voy al desierto y a Cairns, a ver la roca y la barrera de coral respectivamente. Despues de Melbourne, he retomado mi pasion viajera y aunque no visitare Perth ni Adelaide, voy a recorrer la mayor parte de las atracciones turisticas australianas (gracias tambien a mis pasadas vacaciones en Tasmania y la costa Este (de Sydney a Brisbane).
Yo es que veo una bici y me subo
Me doy cuenta de que no he colgado muchas fotos al respecto y tambien de que no he narrado con detenimiento mis viajes, pero a uno le absorbe la cotidiana y frenetica vida de Sydney y quiza teme tambien ser el tipico pesado que endosa la presentacion de 5000 fotos de las vacaciones a todo el ques e le pone por delante.
Yo como soy un optimista prefiero hablar del futuro, que se presenta gris hasta que me vaya de viaje (trabajando siempre y caray, no salgo de una para caer en otra, ahora cada dia libre lo dedico a ir al college a colaborar en los eventos que organiza la asociacion de estudiantes) porque ademas llueve a mares, como el año pasado.
Y ahora, unas fotos del ultimo evento en el que participe. Por si no me encontrais, yo soy el que va vestido de blanco y negro, me reconocereis facilmente por mi gran cabeza (marca de la casa).

Os doy una pista, no soy la heladera con gorrito

Haciendo deporte, que el bambu engorda.

sábado, 9 de noviembre de 2013

El discurso

El discurso
A mi hermano, que me enseñó a usar “vaya chapa”. Happy Birthday!
Mi madre de aquí
¿Cómo voy a encontrar casa si no tengo tiempo ni para buscarla?
El lunes me convertí oficialmente en homeless y puede que sea una de las mejores cosas que me han pasado en Sydney. Una compañera de clase me ofreció su casa la semana pasada con la vehemente aseveración de que su madre me había preparado el cuarto y todo. Como no me gusta abusar, intenté encontrar una solución antes pero no había casas disponibles y entre presentar los trabajos que tenía (y aún tengo) que entregar y preparar los exámenes, que empezaron esta semana, el tiempo no me ha sobrado.
Por si alguien se preocupó, así me entretuve tras el golpe
Como guinda del pastel está el Festival de Newtown, que será este domingo y ahora que llegó el apretón final (el rush, como dicen aquí) nos tiene muy atareados (esta semana son 3 días los que voy a ir allí). El trabajo pagado, el de camarero, lo sigo reduciendo al mínimo para vivir, porque la semana no tiene tantas horas.
Pero lo más interesante de esta semana es que teníamos la fiesta de despedida para estudiantes internacionales en TAFE. Me llamaron la semana pasada para confirmar mi presencia porque me habían nominado para un premio y les dije que claro que iba y que muchas gracias (que soy yo muy cumplido). Pero el lunes me llamaron de nuevo:
-          Hola, Zósimo, soy Helen, de la Sección de Estudiantes Internacionales. Quería preguntarte si podrías hacer el discurso de agradecimiento del miércoles en representación de los estudiantes internacionales.
-          Ah, pues estupendo, ¿qué tengo que hacer? ¿me preparo un discurso o me lo dáis vosotros y lo leo?
-          Bueno, te comento, lo suyo sería que hablaras durante, digamos 1 minuto, sobre tu experiencia aquí, lo que te ha gustado de tu curso, el voluntariado o experiencia laboral en tu sector y todo eso. Y por supuesto, el Vote of Thanks a la institución, a los coordinadores de estudiantes internacionales, a todos los profesores y, si quieres, a los tuyos en particular.
-          ¡Un  minuto! Helen, hija mia, que yo tengo mucha labia y en un minuto no me da tiempo a nada.
-          Bueno, si quieres, puedes hablar un poquito más, pero el discurso es el cierre de la ceremonia y va justo antes de los canapés y las cervezas…
-          Mensaje recibido, o sea, que me toca la chapa final que nadie escucha. No problems.
¡Qué nos gusta un festorro!
De prepararlo ni hablamos, 10 minutos antes de que empiece la ceremonia y en la parte de atrás del cuestionario de evaluación, mientras mis ex compañeros de piso comentan la jugada en voz alta, al oído y en una desconcentrante mezcla de inglés, español e italiano.
La ceremonia, como siempre, un plomo, los nominados, en realidad, somos ganadores y el director del College nos da un certificado de excelencia en un excelente marco made in Todoaunleuro y una sudadera con capucha muy molona y corporativa.
Otra foto de la noche del bingo
Y llega el momento, me acuerdo de todos los años de teatro y agradezco mentalmente a todas las personas que me han apoyado, visto, dirigido o involucrado en proyectos teatrales su ayuda, porque no estoy nada nervioso.
Creo que no tardo mucho más de dos minutos, con la espontaneidad que me caracteriza, cierro la charla con un “vaya chapa que os estoy soltando, mejor me callo” seguido de un Thank you, como podría haber sido seguido de un Excuse me, y me bajo a comer.
A la gente le ha gustado, en el aperitivo de después unas estudiantes japonesas se me acercan a felicitarme y todo (¡qué bien me vienen las enseñanzas de Kentaro!). Las profes también me felicitan y hasta mi madre aussie a la que por supuesto invité a la ceremonia, dice que ha sido muy bonito y muy sincero.
Yo me alegro, claro, y como sigan así se me va a subir a la cabeza. Francamente, no me acuerdo de nada de lo que he dicho y tengo la vaga impresión de que ha sido un enmarañado conjunto de frases inconexas.
Pero tengo un jersey nuevo.

jueves, 31 de octubre de 2013

Una en dos: Segunda Parte

 Y llegó el gran día, Bingo Schmingo! Y coincidía con el cumpleaños de mi madre, que por cierto, estuve hablando con ella toda la semana preocupadísimo por si me olvidaba de llamarla con todo el follón. Y ella, como es ella: “no pasa nada, Zó, tu si estás liao a lo tuyo y yo ya me doy por felicitada y hablaremos otro día”. Por supuesto, me acordé, pero vayamos por partes:

La previa
Como en los partidos de fútbol, el día de antes sólo se hablaba de Bingo Schmingo! Llevábamos vendidos a trancas y barrancas unos 80 billetes y cumplíamos justito el mínimo esperado. Además el presentador de la gala nos había dado la semana preguntándonos constantemente detalles sobre su papel e información sobre los juegos y actividades preparadas. Ahí nos pilló el toro, le dimos la información demasiado tarde y poco se pudo hacer para remediarlo.
Como anécdota curiosa, diré que el pollo en cuestión es amigo de una de las integrantes (o miembras) del grupo, que no es la coordinadora pero se ha pasado el semestre intentando serlo, y de ahí que hicieran grupo para criticar el trabajo de la coordinadora (o jefa) y de la responsable de logística.
Como soy muy diplomático, me tocó estar en el medio de la tormenta y si bien logré mantener la amistad con ambas, no tuve tanto éxito a la hora de acercar posturas y enterrar el hacha de guerra. Y como no fumo, ni hablamos ya de la pipa de la paz, claro.
Durante las 48 horas previas al evento, los interesados se multiplicaban y la lista de asistentes no paraba de crecer: el techo era 120 y parecía factible hablar de Sold Out. Y así fue, a las 8 de la tarde, la profesora ordenó cerrar la taquilla. La función podía comenzar.

El gran día
Pero antes, un poco de preparación. Llegamos a las tres de la tarde a colocar la sala, en la bolera que habíamos alquilado, de todo menos facilidades, y la peña pasando de nosotros. El caso es que preparamos una serie de mesas y sillas que acogían a 90 personas y añadimos algo más a los lados, hasta llegar a 100. Obviamente, a las 7 de la tarde, con los asistentes llegando en masa, nos tocó sacar más mesas y más sillas y preparar last minute todo lo necesario.
Saludando al personal
Por fortuna se nos ocurrió poner en las mesas unos cubos de Rubik como parte de la decoración (la idea del bingo era que fuese muy ochentero) y tuvimos a la gente entretenida destrozando los cubos hasta las ocho y media que empezó el show. Con la correspondiente media hora de retraso, como los buenos conciertos de rocanrol.
Y empezó la fiesta, y era estresante porque teníamos que recuperar el tiempo perdido, y el presentador era muy salao, pero un poco lento y aquello tenía pinta de que no se iba a resolver y en el descanso decidimos eliminar un juego y cuando regresamos no nos hizo caso y de mala manera tocó recortar los bingos y en el último tuvimos dos ganadores y luego la rifa, que había 10 premios y aquello parecía interminable.
Y para rematar, a la “coordinadora en la sombra” le dio por sacarnos a todos al escenario a saludar y marcarse un discurso de agradecimiento cuando ya estábamos 15 minutos por encima del final previsto y la mitad de la gente ya se había marchado de sus asientos. Y tras esta lamentable imagen, todo terminó

Pero la profe nos dijo que había estado bien, o sea, que no suspendo!

After party
Caput, capitis, claaaro
Tras el éxito a recoger y, si nos queda fuerza nos vamos de juerga. Venga, hecho, ¡vamos a darle vida! Total que me emociono para retirar mesas y sillas lo más rápido posible y en un clamoroso fallo de cálculo me estampo contra una puerta de cristal. Valiente imbésil.
Eso sí, aquí son de un exagerado que da miedo, llamando a la ambulancia y todo, como si esto fuera yo que sé.
Para vuestra tranquilidad, el golpe, en lugar de dejarme tonto (más de lo que estoy es imposible) me ayudó a recordar el cumpleaños de mi madre, ahí entendí por qué se dice caer en la cuenta y se acompaña con una palmadita en la frente.
Por supuesto, nada de fiesta, a casita a dormir y mañana será otro día.

lunes, 28 de octubre de 2013

Uno en dos: Primera Parte

En lugar de escribir una entrada y matar dos pájaros de un tiro, el clásico dos en uno, voy a dividir la entrada de hoy en dos capítulos, porque es fin de semana, porque llevo una semana de retraso y porque tengo bastantes anécdotas que contar (y porque me da la gana, que parece que hay que explicarlo todo, oye).
Llevaba como un mes con la cosa de preparar el evento, que si Bingo por aquí que si Schmingo! por allá, pero sin mucha gana tampoco.  ¿Cómo? Resulta que las guerrillas internas estaban desgastando un poco la ilusión del grupo y mi circunstancia personal tampoco contribuía demasiado, por implicación en varios fregaos que detallo a continuación:
El programa del taller
Me invitaron a un seminario-taller sobre cómo desarrollar posibilidades de prácticas en Sydney para estudiantes internacionales. Lo de siempre, trabajar de gratis para una empresa que luego no te contrata, con el agravante de que aquí no puedes quedarte bajo el estatuto de estudiante en prácticas a menos que las prácticas formen parte del plan de estudios (lo que significa exactamente lo que estáis pensando, que además de trabajar gratis, tienes que pagar las tasas del curso, que como ya os habré comentado son 10 veces más caras que para un estudiante local).
Lo mejor del taller fue el networking; conocí a algunos miembros de TAFE, la escuela en la que estudio, y que nos invitaron a un cocktail en la parte de atrás de la Ópera, que es posiblemente el lugar más increíble de la ciudad para ver el atardecer. Por supuesto, no tengo ni una foto para documentarlo porque “esa cámara tan guapa que tengo” pesa un riñón y da una pereza ir cargado con ella a todos lados que nunca saco buenas fotos.
Tras ello, y con 4 días de antelación, me llaman de TAFE dos veces (una mi profe de derecho, que es responsable de estudiantes internacionales; y otra la mujer que conocí en el taller) para invitarme a un encuentro con el evaluador que va a otorgar el premio a la mejor institución educativa para estudiantes internacionales de Australia: Un almuerzo-presentación de las virtudes de la escuela en el que querían incluir algo exótico como la presencia de estudiantes que verificaran el discurso oficial.
Peliculón: La gran belleza
Posibilidad de meter baza en la charla: menos del 1%. Cuando me preguntaron, contesté lo mejor que pude (sin mencionar la odisea inicial de tener que cambiarme de curso que tan graciosa me parece ahora) y me dediqué a disfrutar de la comida, que el restaurante de la escuela es muy bueno.
Y para rematar, las prácticas en el Festival de Newtown, que son todos los miércoles de 9 a 5, el trabajo en el café-restaurante que es sábados y domingos, el festival de cine italiano (que fui a ver La gran belleza y me gustó mucho), ayudar al resto de compañeros del curso con sus eventos…
Total, que llegó el día del evento y todo lo tranquilos que estábamos todos se nos pasó de golpe con el frenético sprint final... Pero eso es materia de otra postal.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Unas prácticas muy prácticas

¡Ya estoy de vacaciones!
Y vosotros diréis, ¿otra vez? Pero, ¿qué pasa? ¿En Australia no se estudia o qué?
Tienen por aquí un sistema escolar que prevé dos semanas de vacaciones entre cada evaluación y dos grandes bloques de vacaciones entre cada semestre.
Yo de momento he tenido vacaciones breves en Abril, cuando vino Pepe y nos fuimos a Tasmania, vacaciones largas en invierno (verano español) cuando nos fuimos de tournée en caravana y las de ahora, que son breves.
De momento no he preparado nada más que una posible visita de uno o dos días a Canberra, porque el evento se acerca y me toca buscar sponsors. Además, el miércoles pasado empecé las prácticas en el Festival de Newtown.
Un poco de publicidad del Festival
El Festival es una pasada. Lleva funcionando 35 años y es una de esas pequeñas ideas que nacen de una comunidad desfavorecida que cree en la solidaridad, empieza con un picnic para los vecinos y acaba reuniendo 80000 personas en el parque, 300 chiringos de comida, artesanía y vida sana, 4 escenarios con música, baile y performances... En fin, uno de los eventos del año en la ciudad.
Y ahí dentro he acabado yo, un poco de rebote, porque una compañera de clase sugirió mi nombre cuando la organizadora comentó que les hacía falta otra persona. El Festival es el 10 de noviembre, así que después del evento, que está previsto para el 25 de octubre, no voy a tener tanto descanso como me parecía.
El poster, sin los sponsors, claro
A propósito del evento para el curso, ya tenemos el póster oficial, hecho por una compañera del grupo que es diseñadora gráfica y de estas cosillas algo entiende. Ahora nos toca vender los tickets para que vengan 120 personas, ¿quién se apunta a venir a Australia a finales de octubre?
Por otro lado, me estoy preparando para grandes cambios, dejo el edificio que me ha acogido durante los últimos ocho meses en literas chirriantes con compañeros de todo tipo (desde mandango hasta el traficante de galletas coreanas, que por cierto todavía se acuerda de mi y nos trae bolsas llenas de galletas cada 3 semanas) por una casa en el barrio norte, pasado el puente de la bahía.
Aún quedan muchas cosas por hacer y la mudanza no será hasta el 7-8 de octubre, pero cambio el bullicioso centro y las convenientes ofertas del barrio chino por la tranquilidad de la vida de barrio australiana, con su parquecito para hacer barbacoas y sus vistas de la Ópera desde el otro lado del puente.
Me llevo la bicicleta, que intentaré convertir en mi medio de transporte preferido, y ya he medido lo que tardo en llegar a los sitios: media hora al colegio, 45 minutos a las prácticas de Newtown y 1 hora al Pichuco's australiano donde sigo de voluntario de vez en cuando.
Si la uso de verdad voy a echar unas piernas que ni Eddy Merckx, porque ¡menudas cuestas hay en Sydney!
La Ópera, desde el otro lado


domingo, 8 de septiembre de 2013

Jornada de Puertas Abiertas

El de los brazos en jarras soy yo #fotosquenovienenacuento
Hoy tengo muchas formas de empezar este post, tantas como veces he intentado esta semana escribirlo y no ha habido forma. Al final me ha ocurrido lo que venía evitando desde que comencé: publicar el domingo. Será psicológico pero ocurre con el domingo que ya no hay marcha atrás, como se te vaya un poco de las manos, la semana se perdió.
Dejé a medias (en realidad apenas esbozado) el relato de las vacaciones y lamento postergarlo aún, pero tengo que hablar del Open Day  del pasado 31 de agosto en la escuela donde estudio (Ultimo TAFE, por si alguien se anima).



Como miembro que soy de la asociación de estudiantes me involucré activamente en la organización del día, tanto que el sábado a las 7 de la mañana ya estaba en el cole cargando y descargando mesas, flyers, regalos y demás material. Después de un par de horas de preparación, en las que la gente me preguntaba dónde iban las cosas (no sé, debo tener cara de folleto informativo) dio comienzo la jornada.
El taller de maquillaje y peluquería también tuvo tirón
El Open Day es un invento para promover las diferentes áreas de estudio que tiene TAFE, un poco como el Día E del Instituto Cervantes es para festejar y promover el español o como la Jornada de Puertas Abiertas del Salugral es para disfrutar de ese recóndito balneario del valle del Ambroz. Todo esto viene al caso porque llevo, con este, 4 años de jornadas de puertas abiertas, pero el sábado me lo pasé como nunca.
Aunque por la mañana estaba más aburrido que una mona en la rayuela (que trataba de conseguir que la gente jugara y regalar premios con el logo de la asociación de estudiantes a cambio), por la tarde me desplazaron al stand de tatuaje temporal. Yo, que nunca he sido un artista y para las manualidades peco en exceso de manazas, me pasé 4 horas pulverizando tinta en los brazos y piernas de la gente, que extrañamente se iba encantada con el resultado.
Algunos pocos osados querían tatuarse el culo
Yo lo disfruté como un niño con un cuaderno de esos que vienen en blanco con las zonas separadas para colorear (porque tenía varios patrones de tatuaje, claro) y el responsable del curso de spray painting, que está pensado para pintar coches, no personas, nos dijo que retendría nuestros datos para próximos eventos
Por último, añadiré que el miércoles voy a reunirme con la responsable de un festival de barrio para hacer unas prácticas con ellos (gratis, se entiende). Pa’ que luego digan que Australia no es un país lleno de posibilidades.