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miércoles, 13 de julio de 2016

Facebook no me basta - toros y toreros

Hace unos días murió un torero de una cornada en Teruel. La noticia salió en todos los medios: periódicos, radio, televisión, internet...

Enseguida se destacaron dos reacciones al hecho: la consternación y la solidaridad con la familia del torero por un lado y la crítica al mundo del toreo que evolucionó en alegría ante la muerte del torero y, ya en caso extremo, en rabia y deseo de muerte de todo defensor de las corridas de toros.

Personalmente no me alegra la muerte del torero como tampoco la muerte de los toros. Aunque el símil parezca arriesgado, la situación me recuerda un poco a esas noticias en las que mueren 5 policías en Dallas durante una manifestación y se les dedica una atención mediática inmensa, mientras 300 ciudadanos son víctimas de un ataque terrorista en Bagdad y se entera uno de casualidad entre una noticia de fútbol y otra de prensa rosa.

Me sorprende, porque me resulta bastante curioso, cómo ciertos medios (lo he observado en dos canales de televisión y en dos diarios online, tampoco quiero generalizar) se hacen eco de la investigación de los tweets ofensivos contra la familia y compañeros del torero, repitiendo con insistencia las de un profesor con más rabia que discurso.

Pero aún más sorprendido me deja el hecho de que dos o tres noticias después se hable de las agresiones sexuales en San Fermín (después, no antes) con un escueto servicio en el que se ensalzan los "verdaderos valores de la fiesta" por supuesto revolviéndose contra los agresores y reconociendo que existen y enturbian el buen ambiente.

No quiero hacer de menos a nadie, pero en mi opinión las cinco mujeres agredidas durante San Fermín no reciben el mismo trato mediático que el torero muerto, incluso que el profesor que insultó al torero y a la familia.

Y sospecho que detrás se esconde la defensa del toreo y de todo ese mundo que hacen ciertos medios y que les impide ver con objetividad la defensa de los animalistas.

Y ya desde lo personal, animales somos todos y como animalista no celebro la muerte de toros ni toreros. Estaría muy bien que los toreros fueran animalistas y se acabara este "espectáculo".


viernes, 22 de abril de 2016

Facebook no me basta - Del periodismo y la política

Leo estupefacto un artículo de opinión en el periódico El Mundo sobre una charla de Pablo Iglesias en la universidad.
La polémica se desata porque el político habla, en varias ocasiones a lo largo de su charla, de un periodista (al que luego dice usar como ejemplo) de dicho periódico que está "obligado" a producir titulares críticos con Podemos para "medrar" en el periódico y conseguir más portadas. En ese mismo encuentro, el político se disculpa si alguien se ha sentido ofendido (¿alguien? toda la prensa) y se reafirma en su postulado; resumido aproximadamente en estas dos frases: "La prensa es política y ataca a Podemos" y "Esto no es una rueda de prensa, es la universidad".

Evidentemente, la reacción no se hace esperar y se presenta, en forma de artículo de opinión, firmado por otro periodista, claro, no por aquel que cita Pablo Iglesias.
En dicho artículo, el periodista pone de manifiesto su disconformidad, creo que compartida por todo el sector, ante el ataque personal del político al periodista. Lo hace, creo yo, porque el ataque no es personal: Pablo el político no ha atacado a Álvaro el periodista, ha atacado al periódico El Mundo (y de paso se ha guardado el comodín en su discurso de poder atacar a la prensa en general).

Ahí es donde no todo el sector comparte la opinión del periodista: los habrá que piensen que este diario es "casta" y por lo tanto contrario por definición al discurso de Iglesias y los habrá que opinen que no lo es y que cada periodista es libre de desarrollar su trabajo de información sin más tamiz que el de sus propias ideas, pues la objetividad, bien se sabe, no existe.

Y luego está el segundo salto de este artículo; el periodista comienza su escrito con la siguiente afirmación "... respeto a todos y cada uno de tus votantes. A mí me acojonas tú" para terminar preocupado ante el aplauso que los alumnos de "actitud mansurrona" conceden al político cuando en su disculpa afirma "Esto no es una rueda de prensa, es la universidad."

Por supuesto, un periodista con el mismo celo de su profesión, puede objetar que, si bien Pablo Iglesias se excede, no es el primero en hacerlo y con esta opinión puede respaldar al menos parcialmente al político y desde luego respetar al lector/oyente.

Sin embargo, como en un bucle infinito, cualquiera de los asistentes, periodista o no (probablemente no), podría escribir al periódico y reiniciar una cadena de acusaciones e insultos velados (cada vez más finos porque el periodista se jacta de preguntar en vez de afirmar si el político ha "medrado" en la universidad por su capacidad o por sus ideas) como por ejemplo si para defender a un colectivo, el de los periodistas, es necesario atacar a otro, el de los universitarios del mismo modo que el periodista ataca a los políticos o viceversa.

Pero también, y quizá ahí resida la fuerza, cualquier universitario, incluso uno neutral (si existe) puede escribir a este periodista para decirle que la universidad es libre y no se deja manipular (al menos no del todo), preguntarse o preguntarle al político por el interés que tienen en Podemos por acercarse a los universitarios y al periodista por el interés que tienen en El Mundo por descalificarlos como muchedumbre mansa y concluir con una reflexión: son opiniones, y como tales, tendenciosas.

...tanto el discurso de Pablo Iglesias que ataca gratuitamente a una persona y extiende su opinión a los medios (los que se le oponen, claro) para defenderse preventiva y retroactivamente contra los ataques existentes y existidos contra su partido y su persona.... (nada que no haya hecho su partido antes)

...como el artículo de El Mundo que al tiempo que defiende la honradez de una profesión no siempre bien recibida, ridiculiza a "nuestro futuro" identificando a los universitarios con borregos que aplauden un discurso de la vieja política... (nada que no haya hecho su periódico antes)

Y que es normal, aunque parezca cínico o contradictorio, que sean tendenciosas, porque se trata de opiniones, y éstas no son acertadas o equivocadas. Los razonamientos sí pueden serlo.

Los insultos, para mi gusto, sobran.